Archive for the 'Hombre, Espacio y Sociedad' Category

EL 4%

marzo 2, 2011
Por el Arq. Ernesto J. Armenteros.
Probablemente todos los que leen mis lucubraciones en la Gaceta aprendimos la Ley de Pitágoras en la escuela. Aquella que dice que la suma del cuadrado de los catetos  es igual al cuadrado de la hipotenusa. Formulado de la forma siguiente: a2 + b2 =  c2 El aprendizaje de esta ley, fundamental de la geometría, trigonometría, geometría esférica y sus implicaciones matemáticas, en el cálculo, en el diseño estructural, mecánico, en la geografía, astronomía, arquitectura, etc.… me abrió un mundo de realizaciones y oportunidades. A los dieciocho años trabajé en la Falcombridge al norte de Ontario, en Canadá, en los túneles mineros a doscientos pies de profundidad dando las rutas topográficas a seguir por los mineros. Un trabajo peligrosísimo. Muy bien pagado. Al año siguiente, en los veranos que trabajaba mientras estaba en la universidad, hacía triangulización topográfica, con nivel y tránsito a pie durante días de montería, al norte de la provincia de Québec, por  algunos de los paisajes más hermosos del planeta. Décadas más tarde esta misma fórmula que nos dejó el filósofo y matemático Pitágoras en circa 500 A.C. y se nos traspasó gracias a la dedicación de maestros, matemáticos, filósofos e intelectuales durante los últimos dos mil seiscientos años, me sirvió para planificar mis rutas en mi velero el CUCO por las Islas del Caribe y actualmente me sirve para dejarme boquiabierto cuando uso el GPS (Global Positioning System) que nos ayuda electrónicamente a ubicarnos en el mar y en tierra. Esos avanzados instrumentos electrónicos incorporan las fórmulas del Señor Pitágoras para calcular nuestra ubicación recibiendo señales satelitales.   La educación y el genio excepcional de algunos humanos es lo que nos ha permitido lograr los avances actuales de nuestra civilización.   La llave del arca que contiene los tesoros del conocimiento de la matemática y nos da acceso a ellos es la educación.
En Primer año de Arquitectura tuvimos un profesor enano, contrahecho y homosexual. Apenas tenía 4 pies de altura, la cabeza era tamaño normal, el resto del cuerpo era todo deforme. Apenas podía caminar con ayuda de bastones diseñados especialmente para él.  Era un genio de excepcional sensibilidad. Profesor de la Universidad de McGill, en Montreal , Canadá.   Nuestra primera asignación fue dibujar en una cartulina de 4’x8’ con tira línea, compás y tinta china (no es posible borrar o corregir errores con estos instrumentos y tinta china). Usando solamente tinta negra sobre fondo blanco. El Profesor nos solicitó que dibujáramos tantos cuadrados cupieran en la cartulina, de tres pulgadas por tres pulgadas, separados media pulgada y que iniciando con un punto, posteriormente con un punto y una línea, una línea y un círculo, dos líneas y un círculo, dos círculos, así sucesivamente, de diferentes gruesos de líneas y de diámetros de círculos y llenáramos los cuadritos para que estuvieran compuestos de tal forma que los cuadritos estuvieran balanceados, fuera de balance, activos, pasivos, etc.…Tenía 20 años cuando me dieron a hacer ese ejercicio y la clase posterior explicándonos lo que habíamos o no logrado. En los 50 años siguientes he podido entender, disfrutar y aplicar este aprendizaje. Cuando veo una obra de arte, pintura, fotografía, escultura, flor, árbol, espacio arquitectónico, espacio natural comprendo si está  pasiva, activa, balanceada, compuesta. Este mismo profesor en una asignación posterior nos pidió hacer esculturas táctiles y las evaluó con los ojos vendados. Desde entonces no dejo de observar la textura de las superficies que veo. Creíamos cuando nos puso la primera asignación que era un lunático. A partir de entonces nuestras clases preferidas eran las de él y cuando en la última asignación nos pidió que cada uno construyera un instrumento musical y al final organizó con ellos una orquesta y compuso con la participación de todos sonidos armónicos. Terminamos el curso desbordando de admiración por aquel individuo en el cual ya no veíamos el adefesio, sino al genio.  Entendimos lo que es el arte.      La llave del arca que contiene los tesoros del conocimiento de las artes y nos da acceso a ellos es la educación.
Les pudiera escribir muchas lucubraciones, posiblemente muy aburridas, sobre las consecuencias de lo que me enseñó aquel genio deforme. Les pudiera escribir que recibí clases de escultura y dibujo en la Universidad de Toronto, después de graduado de arquitectura, posiblemente motivado por este personaje. Quizás motivado por otros, un estonio que fue flautista de la Sinfónica de Finlandia pero que se quedó sordo de un oído como consecuencia de la II Guerra Mundial, que de músico pasó a ser profesor de dibujo,  arquitectura, y, extrañamente, de finanzas relacionadas con la práctica de arquitectura, (el estonio tenía una práctica de arquitectura muy exitosa en Toronto antes de decidirse a enseñar).  Como el estonio tenía un acento muy fuerte el me daba la clase a mí y en su presencia yo se la impartía a los otros estudiantes. Sa qué la nota más alta en la materia, la enseñé en la UNPHU por muchos años y como resultado de estos conocimientos es que gané algunos de los dineros que me permiten estar lucubrando sin presiones monetarias. Un estudiante mío de esa época me dijo recientemente que gracias al aprendizaje que yo le impartí en relación a esta materia cuando era profesor de arquitectura en la UNPHU había disfrutado de una vida de bienestar como profesional de la arquitectura. Sus hijos también son arquitectos. Una gran satisfacción para mí y para esta familia. Buenos profesionales todos.   Pudiera continuar lucubrando sobre el profesor de Historia Moderna que nos enseñó historia haciendo referencia de lo construido contemporáneamente en función de los precedentes históricos. Al revés de la práctica normal de enseñanza de historia que generalmente se enseña desde lo más antiguo a lo más moderno. Genial. Este profesor es anti social, arrogante, un intelectual brillante, judío, ingles, de origen ruso. Esta todavía vivo y cerca de 90 años. Vive solo. Soy uno de sus pocos estudiantes que le tomó aprecio y él lo sabe. Al reunirnos para celebrar cuarenta años de graduados me enteré que su familia escapó, no todos, de las persecuciones raciales y políticas que asolaron Europa en las décadas del treinta y el cuarenta. Que su madre fue una irresponsable que abandonó sus hijos. Un hombre brillante que nunca aprendió a relacionarse con otros. Liberal a raja tabla. Nos escribimos de vez en cuando. Cuando a uno lo educan, no solo se aprende sobre las materias del currículo sino también sobre los seres humanos y sus motivaciones. A él le debo mi comprensión de la incidencia de la historia en los acontecimientos actuales. Otro profesor, el de historia clásica, discípulo del legendario historiador Fletcher, maestro de maestros, ameno, culto, estricto, impaciente con los estudiantes incompetentes, nos enseñaba cientos de diapositivas en sus clases. Cuando décadas después visité La Iglesia de Santa Maria Maggiore, la Basílica de San Pedro, en Roma,  la Villa de la Malcontenta de Paladio cerca de Venecia, el Partenón en Atenas, Santa Sofía, ahora llamada La Mezquita Azul, en Estambul, Delfos, etc.…creía haber visto estas maravillas de la arquitectura clásica anteriormente.   Pudiera, siendo viejo y propenso a hacer historias, aburrirlos haciendo recuentos de aprendizajes y experiencias fruto de haber sido educado en universidades excelentes por profesores brillantes con los cuales establecí vínculos de por vida.   La llave del arca que contiene los tesoros del conocimiento de la historia, la literatura, la filosofía, las ciencias sociales  y nos da acceso a ellos es la educación.
En nuestra familia hemos sido muy afortunados de recibir la mejor educación posible que se pueda comprar. La herencia por excelencia. Mi esposa tiene un Post-grado en Educación. Hija de maestra y médico. Consecuentemente, no tenemos que mirar lejos para tener convencimiento irrefutable que la educación es la clave del progreso. Más importante aún para saber que la educación es la clave de nuestra realización como seres humanos.   Nuestra familia inmediata y extendida es testimonio de lo anterior. Los Armenteros somos más de quinientos en la RD. No creo que los que NO sean graduados universitarios sumen una docena. La virtual totalidad son profesionales y empresarios de éxitos involucrados en numerosas instituciones de bien común sin fines de lucro.  Todos los Armenteros somos descendientes de tres hermanos y una hermana, españoles y portugueses, que emigraron a RD a finales del siglo XVIII y principio del siglo XIX. Recientemente nos enteramos que nuestra abuela, originalmente lavandera,  no sabía leer o escribir a excepción de su firma. Mi abuela materna, cocinera, catalana, tampoco sabía leer o escribir. Sus nietos, mis primos, en Barcelona   son neurocirujanos, abogados, empresarios textiles, hoteleros, chef de cocina, técnicos de seguro. Fiscal.   Mi suegro, hijo único de palestinos que emigraron a Moca cuando él era un niño, inició la escuela a los doce años. Tenía que ir en carreta desde Moca a Santiago para estudiar Secundaria. Se graduó de médico en la Sorbone en Paris . Su mamá no sabía leer o escribir. Mi suegra estudió educación primaria, gracias a una tía monja, superior de la orden, que la acogió en tutelaje en Versailles, en las afueras de Paris. Su mamá era una campesina de origen Vasco.  La nieta de esas campesinas vasca y palestina  es y ha sido fundadora-directora del Colegio Babeque que cumple 40 años de fundado este año. El Colegio tiene una población de 1100 estudiantes, ciento veinte profesores.  La tradición académica y la importancia de la educación continúan. Nuestra hija se graduó en educación Inicial en Concordia, Montreal , Canadá y es actualmente  la responsable de las actualizaciones de la educación en el Colegio Babeque. La  actualización  de esta institución es muy importante. Numerosas escuelas han sido fundadas siguiendo el patrón de enseñanza establecido en Babeque por ex profesoras y alumnas del colegio.  La educación tiene un efecto multiplicador. La educación es, sin duda alguna, la clave del progreso individual y de las naciones. La importancia de la educación está más allá de discusiones partidistas o de opiniones de ignorantes. El testimonio personal que acabo de narrar no es más que uno de millones. Acabo de leerme el libro ¡Basta de historias! De Andrés Oppenheimer que nos explica con numerosos y convincentes datos y estadísticas el progreso alcanzado por naciones como Finlandia, China, India, Singapur, Israel, Chile, Colombia, Brasil, Argentina y el atraso de países como Venezuela influidos por políticas obsoletas y fracasadas. Este libro que nos lo  dedicó el autor a mi esposa y a mí por gestiones de Doña Nora Wittkop, (miembro distinguido de mi club de lectores y que me deseaba motivar a escribir sobre el 4%), reafirma, una vez más sin lugar a dudas, que  la educación es la clave del progreso individual y de las naciones. Todo lo anterior me lleva a formular las siguientes fórmulas a lo Pitágoras que llamaré la Ley Cuco, porque a pesar que son muy conocidas, no creo que hayan sido formuladas algebraicamente previamente. 
POBLACION + EDUCACION = PROGRESO
POBLACION + IGNORANCIA  = POBREZA + CORRUPCION.
CORRUPCION + INJUSTICIA + IGNORANCIA = VIOLENCIA + CRIMEN
VIOLENCIA + CRIMEN + INJUSTICIA = PODER DICTATORIAL – LIBERTAD
SOLUCION: EDUCACION
Numerosos dominicanos  entienden la importancia de la educación. En forma ESPONTANEA han coludido en exigir al Estado que cumpla con lo legislado y entregue a EDUCACION el 4% del PIB como lo exige la ley. El poder ejecutivo se ha opuesto a raja tabla a cumplir con lo establecido por la ley en forma obstinada, agresiva e IRRACIONALMENTE.   ¿Por qué?   Las razones que me han explicado son tan egocéntricas, perversas, espurias, y, en fin, tan irracionales, que no me atrevo a lucubrar sobre ellas para que no  se endilgué este articulo como algo dirigido por algún partido opositor con intenciones políticas de arrebatos por el poder. 
Por favor, Señor Presidente, dénos una respuesta RACIONAL a su oposición a que se cumpla la ley del 4%. ¿A qué se debe su oposición a canalizar recursos a la educación del pueblo? Usted se vende como un hombre culto y asiduo lector. Un dedicado bibliófilo. Usted obtuvo su posición de liderazgo, siendo de origen humilde, por su educación. ¿No desea usted que otros dominicanos tengan esa oportunidad?
Por favor, señores Legisladores, asuman una posición independiente a la de poder gubernamental,  no sean tan pusilánimes y lacayos como para no manifestar criterio propio y dénos razones para oponerse a lo que dice la ley del 4%.  Acuérdense que los que los que le dieron el carguito, con el barrilito y todas las añadiduras,  fueron los votantes. ¿Por qué no les preguntan a sus votantes lo que quieren?
¿No entienden ustedes, Señor Presidente y Señores Legisladores, que la unidad ciudadana que ha suscitado el tema del 4% puede ser el factor más determinante en unas elecciones futuras?
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Our Cities Ourselves Exhibition Opens in NYC June 24

junio 24, 2010
If you’re in the New York area this summer, go and check out a new exhibition that opens tomorrow, June 24, at the AIA-NY’s Center for Architecture (536 LaGuardia Place, NYC): Our Cities Ourselves: The Future of Transportation in Urban Life explores the creation of better cities through better transportation and demonstrates what is possible when we design our cities for ourselves. The exhibition kicks off its worldwide tour in New York, showcasing the potential of transportation systems in ten major cities. It illustrates how the dream of a sustainable, equitable and livable urban future can be realized, when transport is put center-stage.

CENTRAL DO BRASIL STATION: EXOCONCOURSE / ENDOSTREET by CAMPO aud + Fábrica
CENTRAL DO BRASIL STATION: EXOCONCOURSE / ENDOSTREET by CAMPO + Fábrica

Completed in 1943, Rio’s Central do Brasil train station was simply and rightfully named after its original purpose, to be nothing less than Brazil’s most important transportation hub. The challenges of the site are monumental. The statistics and scales related to Central do Brasil presented us with an overwhelming context of operations with a rather frightening future scenario for the area unless a radical shift is proposed. In this project we take on the site’s monumentality with interventions that are equally monumental, and use this feature to domesticate and equalize the current situation, not to clash and contrast.

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Fuente: BUSTLER

Mini jardines: Entretenimiento sano y educativo

abril 12, 2010
Escrito por: EMILIO ARMANDO OLIVO

Nuestras municipalidades y sus munícipes deben asumir ante el entretenimiento sano y educativo de sus conciudadanos o los visitantes (turistas nacionales o extranjeros) un papel preponderante en acciones simples como las que nos proponemos desarrollar a continuación.

Si en una determinada región, provincia o municipio se realizara una alianza de trabajo entre el ayuntamiento, la Cámara de Comercio, el club de servicio y hasta un productor en particular, ellos bien podrían fomentar pequeños jardines botánicos de diferentes plantas que atraerían a visitantes locales, regionales e inclusive a turistas deseosos de conocer lo que expondremos.

En lo personal nos satisface mucho el accionar de las actuales autoridades del Ministerio de  Turismo, que resaltan nuestros valores, pero creemos que sería aun más bello y de interés que esa institución asociada a la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (ASONAHORES), a nuestros ayuntamientos y munícipes fomentaran acciones que movilicen a cientos miles de visitantes en distracciones sanas y educativas.

Algunos de los mini jardines o parques pueden ser simples colecciones de plantas florales u ornamentales, pero en otros casos deben o pueden ser colecciones de plantas con potencialidades comerciales locales o para la exportación. Debemos, en una planificación de nación o sociedad, de manera integrada, pensar que tenemos hoy millones de turistas que nos visitan y que estos o entre estos, siempre hay empresarios, empleados de empresas, innovadores y  emprendedores, que si saben o conocen al visitar estos parques de nuestras potencialidades vendrían a invertir o comprar nuestros productos. Un mini jardín o mini parque, no requiere de millones de metros cuadrados como nuestro bello Jardín Botánico Nacional. Por el contrario, puede ser un complemento regional y aun más una extensión de este. Me consta la voluntad de dichas autoridades, las de ayer y las de hoy en los tres grandes  parques nacionales, Botánico, Zoológico y Acuario.   Algunos lectores dirán ¿y a qué nos referimos? Enunciaremos algunos detalles a sabiendas de que trataremos de llevar un mensaje más detallado en el futuro. Ahora les pido permiso a las comunidades para sugerir cosas o ideas.

En Puerto Plata, donde se conjugan varias cosas a la vez, desde el interés de munícipes agrupados en su Cámara de Comercio, a la Asociación de Hoteleros, el Ayuntamiento y reales munícipes, quienes pueden fomentar un parque especializado en frutas tropicales más grande o diversificado que otros lugares, ya que es un polo turístico importante, pero otras comunidades tendrán las especializadas.

Los munícipes de Mao deben promover un mini jardín de musáceas, y digo musáceas para no solo pensar en guineos, rulos o plátanos.

Los de Nagua, Samaná, Miches o Hato Mayor deben promover los cocoteros y otras palmas. Los higüeyanos tienen en los cítricos un mundo que mostrar al visitante. Los banilejos sus colecciones de mango y en San Cristóbal los aguacates. Los francomacorisanos deben accionar con su colección de cacao. Por lo que vemos, de frutas hay mucho que hacer. Además, en Pedernales, Barahona o Azua deben promover las colecciones de cactáceas, para solo mencionar algunas localidades y algunos cultivos cuyas especies son amplias y que permiten tener colecciones. Las palmeras, maderables, especias, orquídeas, bromelias, heliconias, helechos, crotons, cayenas, son solo familias de plantas que se pueden mostrar, pero no dejemos de pensar en los mini zoológicos que pueden ser fomentados como atracciones turísticas también. Colecciones de aves domésticas o tropicales, anfibios y reptiles, peces o animales mayores y menores son solo algunas de las cosas a considerar.

Estos mini parques deben ser educativos, laboratorios docentes, científicos, turísticos y recreativos, a su vez innovadores, temáticos y participativos. El turista extranjero quiere, además de playa o merengue, conocer otras industrias culturales y cada vez más las cosas de la naturaleza que no ven en sus países. Si conocen el caimito, algunos querrán comprar esa fruta, si prueba un mango banilejo de seguro que lo querrá comprar luego, pero además en estos parques se pueden ofrecer las frutas procesadas. Como consultor agropecuario estamos a disposición de ampliar y darle cuerpo a estas iniciativas, pero estas acciones sencillas pueden ser grandes estímulos al turismo interno o externo. Debemos aprender que lo pequeño puede ser  poderoso y es por esto que luego volveremos sobre el tema.

Fuente: HOY

Richard Moreta: “Smart Design” en la reconstrucción de Haití

abril 12, 2010

Invitamos a participar en la conferencia “Smart Design“, que dictará este próximo viernes 16 a las 7 pm el Arq. Richard Moreta, como una actividad especial del Centro de Estudios de la Arquitectura, el Urbanismo y el Hábitat, CEDARQ/ FUNGLODE.

Reservaciones con la Srta. Esmelda Abreu al 809 685 9966.

Parques Públicos en Moscú

abril 5, 2010

POLIS, un blog sobre la ciudad, trae un extraordinario grupo de visiones (5 partes) acerca de los sueños socialistas en la ruta de la revolución.

Fuente: POLIS

Learning From Slums

marzo 1, 2009

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Today, one billion of the world’s people live in slums such as Dharavi, in Mumbai, India. (Scott Eells/Bloomberg News)

The world’s slums are overcrowded, unhealthy – and increasingly seen as resourceful communities that can offer lessons to modern cities.


By Rebecca Tuhus-Dubrow

NOT EVERYBODY LIKED “Slumdog Millionaire” as much as the Oscar committee did. Aside from slum dwellers offended by the title, some critics lambasted its portrait of life in Dharavi, the biggest slum in Mumbai, as exploitative. A Times of London columnist dubbed it “poverty porn” for inviting viewers to gawk at the squalor and violence of its setting.

But according to a less widely noticed perspective, the problem is not just voyeurism; it’s the limited conception of slums, in that movie and in the public mind. No one denies that slums – also known as shantytowns, squatter cities, and informal settlements – have serious problems. They are as a rule overcrowded, unhealthy, and emblems of profound inequality. But among architects, planners, and other thinkers, there is a growing realization that they also possess unique strengths, and may even hold lessons in successful urban development.

The appreciation can come from unlikely quarters: In a recent speech, Prince Charles of England, who founded an organization called the Foundation for the Built Environment, praised Dharavi (which he visited in 2003) for its “underlying, intuitive ‘grammar of design’ ” and “the timeless quality and resilience of vernacular settlements.” He predicted that “in a few years’ time such communities will be perceived as best equipped to face the challenges that confront us because they have built-in resilience and genuinely durable ways of living.”

He echoes development specialists and slum dwellers themselves in arguing that slums have assets along with their obvious shortcomings. Their humming economic activity and proximity to city centers represent big advantages over the subsistence farming that many slum dwellers have fled. Numerous observers have noted the enterprising spirit of these places, evident not only in their countless tiny businesses, but also in the constant upgrading and expansion of homes. Longstanding slum communities tend to be much more tightknit than many prosperous parts of the developed world, where neighbors hardly know one another. Indeed, slums embody many of the principles frequently invoked by urban planners: They are walkable, high-density, and mixed-use, meaning that housing and commerce mingle. Consider too that the buildings are often made of materials that would otherwise be piling up in landfills, and slums are by some measures exceptionally ecologically friendly. Some countries have begun trying to mitigate the problems with slums rather than eliminate the slums themselves. Cable cars are being installed as transit in a few Latin American shantytowns, and some municipal governments have struck arrangements with squatters to connect them with electricity and sanitation services.

And there are thinkers who take the idea a step further, arguing that slums should prompt the rest of us to reconsider our own cities. While the idea of emulating slums may seem absurd, a number of planners and environmentalists say that we would do well to incorporate their promising elements. One architect, Teddy Cruz, has taken the shantytowns of Tijuana as inspiration for his own designs; he is currently working on a development in Hudson, N.Y., that draws on their organically formed density.

“We should not dismiss them because they look ugly, they look messy,” says Cruz, a professor at UC San Diego. “They have sophisticated, participatory practices, a light way of occupying the land. Because people are trying to survive, creativity flourishes.” To be sure, there is something unseemly in privileged people rhapsodizing about such places.

Prince Charles, for all his praise, does not appear poised to move to a shack in Dharavi. Identifying the positive aspects of poverty risks glorifying it or rationalizing it. Moreover, some of the qualities extolled by analysts are direct results of deprivation. Low resource consumption may be good for the earth, but it is not the residents’ choice. Most proponents of this thinking agree that it’s crucial to address the conflict between improving standards of living and preserving the benefits of shantytowns.

But given the reality that poverty exists and seems unlikely to disappear soon, squatter cities can also be seen as a remarkably successful response to adversity – more successful, in fact, than the alternatives governments have tried to devise over the years. They also represent the future. An estimated 1 billion people now live in them, a number that is projected to double by 2030. The global urban population recently exceeded the rural for the first time, and the majority of that growth has occurred in slums. According to Stewart Brand, founder of the Long Now Foundation and author of the forthcoming book “Whole Earth Discipline,” which covers these issues, “It’s a clear-eyed, direct view we’re calling for – neither romanticizing squatter cities or regarding them as a pestilence. These things are more solution than problem.”

The word “slum” itself is controversial and slippery. In the United States, it is often used to refer simply to marginalized neighborhoods, but in developing countries, it usually means a settlement built in or near a city by the residents themselves, without official authorization or regulation. Housing is typically substandard, and the infrastructure and services range from nonexistent to improvised.

There is nearly as much diversity among informal settlements (a term sometimes used in preference to the more loaded “slum”) as in their formal counterparts. They include a wide range of economic levels and precariousness. In Kenya, about a million people live in Kibera, outside the city center of Nairobi. Its huts are built of mud and corrugated metal, trash is everywhere underfoot, and “flying toilets” – plastic bags used for defecation and then tossed – substitute for a sanitation system. In Istanbul, by contrast, where the city government has been more sympathetic, some squatter areas have water piped into every home.

Without some degree of government support, slums tend to be fetid and disease ridden, and until a few decades ago, the most popular approach to solving their problems was to demolish them. In the 1960s and 1970s, Brazil, for example, razed many of its slums, called favelas, and relocated residents to government housing. But since then, a new idea has emerged in development circles: that such settlements are more than eyesores; they are the product of years of residents’ labor, and legitimate communities that should be improved rather than erased.

“One of the misconceptions is that they’re endless seas of mud huts,” says Robert Neuwirth, author of “Shadow Cities: a Billion Squatters, a New Urban World,” who spent two years living in squatter communities. “There’s a tremendous amount of economic activity – stores, bars, hairdressers, everything.”

An early reappraisal came in the book “Freedom to Build: Dweller Control of the Housing Process” (1972), edited by John F. C. Turner and Robert Fichter. Some of the contributors had closely studied squatter communities in the developing world, and the book argued that when people had autonomy over their housing and their environments, the residents and the settlements thrived. The development community began to recognize the drawbacks of evicting people and relocating them, which can be “incredibly traumatic,” says Diana Mitlin, senior research associate at the International Institute for Environment and Development in the UK. In 1975, the World Bank officially changed its position to endorse upgrading instead of new site development for squatters.

More recently, shantytowns have been reassessed in light of the growing awareness of the benefits of urbanization. Cities provide myriad economic opportunities that are lacking in the countryside, which is why millions of people stream in every month. They also offer freedom – especially, notes Brand, for women, who find greater access to jobs and education, as well as healthcare. Birthrates tend to fall when families move from villages to cities, not only thanks to family planning services, but also because more children, an asset on the farm, are a burden in the city.

What’s more, cities are increasingly seen as good for the planet. Aside from slowing population growth, they’re also more efficient in their use of resources, and allow abandoned land in the country to regenerate.

Most of these benefits, of course, would accrue even if migrants were moving to apartments in fashionable districts. But in practice, urbanization means the movement of poor people into slums. And while this reality certainly poses challenges, in the past few years, some analysts have begun to see slums as not simply the only realistic option, but as having certain advantages over formal settlements, especially the government-built high-rise projects where the poor are often housed.

Shantytowns are “pedestrian-friendly. There are small alleyways, the streets are narrow. Children can play in the streets,” says Christian Werthmann, a professor of landscape architecture at Harvard. Some frustrating parts of slum life – the close quarters and the need to cooperate with neighbors in endeavors like obtaining services – have an upside: they can contribute to a strong sense of community. And although many shantytowns are dangerous, some actually have very low crime rates. Writing recently in the New York Times, two researchers affiliated with the Indian nonprofit Partners for Urban Knowledge Action and Research defended the highly developed slum of Dharavi as “perhaps safer than most American cities,” protected by the watchful eyes of close-knit neighbors.

There is an ethos of self-reliance in communities independently built and continually rebuilt by their residents. Over the course of years or decades, residents may upgrade from cardboard to corrugated metal to brick, add floors on top of the roof. They are invested in their creations, and typically prefer them to the feasible alternatives. “When people are relocated to places where government thinks they can be housed in a better way, they often move back,” says Hank Dittmar, chief executive of Prince Charles’s Foundation for the Built Environment. Living in a legal neighborhood would usually mean more money for less space, without the prospect of improving or expanding. And it might entail constraints that don’t apply in the slums – for instance, zoning laws about where it’s acceptable to operate businesses.

Another major concern of contemporary urban planners is ecological sustainability, and shantytowns get high marks for that, too. Teddy Cruz, who has spent a great deal of time in Tijuana, says, “These slums have been made with the waste of San Diego. . . . Aluminum windows, garage doors. Debris is building these slums.”

Still, most shantytowns remain difficult and unhealthy places for people to live and grow up. They are also reviled by their wealthier neighbors, and as cities expand, sometimes they find themselves in the crosshairs of developers eager to build on their prime real estate. Some countries continue to clear slums: In 2005, Zimbabwe perpetrated brutal demolitions, called Operation Drive Out Trash, which left hundreds of thousands of settlers homeless. Dharavi is located in the heart of Mumbai, and plans have been underway to develop high-rises and high-end commercial ventures in that area. Following protests, the plans will now be reviewed by an advisory group that includes some residents.

In a number of countries, government and aid organizations have been working with squatters to retrofit slums. Brazilian favela dwellers, who are voters, have obtained concessions such as hookups to water mains and electricity. Squatters in many cities have established their own activist organizations, which work together under an umbrella group called Shack/Slum Dwellers International. Jockin Arputham, the group’s president (and head of India’s national slum-dweller organization) recalled in a published interview that years ago he led a large group of children in collecting garbage in their community and depositing it in front of the municipal council’s offices. “[W]e showed them the garbage problem in our settlement and began a negotiation,” he told the journal Environment & Urbanization. “We said that we would organize the garbage collection if the municipality would provide the truck to collect it regularly.” The gambit worked. There is debate about whether the informality itself is a plus or a minus. Hernando de Soto, a Peruvian economist, has argued that slum dwellers should be given title deeds for their plots, in order to liberate the “dead capital” they are sitting on – to enable them to get loans from banks. But many analysts are skeptical of this proposal. One problem is that individual property rights could disrupt the stable system of communal control that has evolved in many slums. Another possibility is that residents might quickly sell their new deeds for cash, and thus lose the rights to their longtime homes.

There are also downsides to retrofitting slums. According to Ciro Biderman, a fellow at the Lincoln Institute of Land Policy, upgrading is much more expensive than building a new settlement with infrastructure in place from the outset, and amounts to a subsidy he considers unfair to poor people who do not live in slums. Another concern is that shantytowns are sometimes built on environmentally fragile terrain, such as steep hillsides or wetland areas – in those cases, helping residents stay in place can be both dangerous for the inhabitants and ecologically damaging.

Meanwhile, some observers in the developed world have been asking, what if the laudable aspects of these informal communities could be disentangled from the unfortunate parts? To build housing for low-income people, Cruz has drawn inspiration from Tijuana shantytowns for developments in Southern California, and is currently working on the one in Hudson. It will include communal porches and terraces, and spaces meant to encourage small start-up businesses – for example, providing room to store sewing machines. The intention is to integrate a poorer immigrant population into the area by creating openings for a community to evolve. He calls his vision “club sandwich urbanism – layering. It occurs through time. Our planning institutions never think about time.” Cruz and Neuwirth say we can also learn from the spirit of collaboration in informal settlements, and their ingenuity in the use of space. Their richness suggests to some that the dominant American mode of living, for all its suburban comforts, has come at a price. Municipalities might want to reconsider zoning laws to allow residences to double as businesses, says Cruz: he imagines small enterprises being run out of garages. In Werthmann’s view, we might also emulate the low-rise, high-density model, which is conducive to neighborliness and requires no elevators. On a more basic level, these places can teach us about where, for better or worse, urban life appears to be headed. “Squatters are the world’s dominant builders,” says Brand. “If you want to understand what’s going on in cities, look at squatters.”

Fuente: Boston Globe

Sergio Fajardo: A Conversation with Charlie Rose

febrero 25, 2009

Obama considera a latino para ocupar Oficina de Políticas Urbanas

febrero 19, 2009

Adolfo Carrión será nombrado por el presidente de Estados Unidos como gesto de acercamiento a la comunidad latina, según The Daily New

Adolfo Carrión, presidente del condado del Bronx, en el norte de la Ciudad de Nueva York, será nombrado director de la Oficina de Políticas Urbanas de Estados Unidos, de acuerdo con el periódico The Daily News. Aunque el nombramiento aún no es oficial, el canal de televisión local NY1 citó otras fuentes, tanto de la ciudad como de Washington, para sustentar la noticia. Carrión, quien ha sido señalado en varias ocasiones como posible miembro del gabinete del presidente Barack Obama, es dirigente de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos, que agrupa a la mayoría de los políticos de origen latino del país. El posible nombramiento del funcionario -cuyos padres son de origen puertorriqueño-, es considerado como un gesto de acercamiento a la comunidad latina por parte de Obama. Hasta el momento, la oficina de Carrión no ha confirmado ni desmentido las versiones de prensa.

Fuente: El Universal.mx

Dudo de mis dudas

febrero 8, 2009

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Aimee Mullins

Por FRANCIS PISANI (SOITU.ES)
Comienzo a escribir este post desde el aeropuerto de Long Beach emprendiendo el camino de vuelta tras cuatro días en la conferencia TED, la más fascinante de todas aquellas a las que he tenido ocasión de asistir. Aún tengo muchas cosas que contar sobre diversos aspectos concretos, pero éste es el momento preciso de pararme a analizar qué me ha aportado en el fondo esta experiencia, qué es lo que me parece que vale la pena comprender.

Leer + en SOITU.ES

TED: Tres deseos para cambiar el destino de la humanidad

febrero 7, 2009

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Por FRANCIS PISANI (SOITU.ES)

Averiguar si existen los extraterrestres, interrumpir la destrucción de los océanos y salvar a los jóvenes venezolanos de la prostitución, la violencia y la droga son los desafíos a los que trata de enfrentarse este año la conferencia TED que está teniendo lugar en estos momentos en la ciudad californiana de Long Beach (podéis leer sobre ello en el post anterior).

La jornada ha estado marcada entre otras cosas por la presentación de robots cirujanos desarrollados por Catherine Mohr y su equipo en la Universidad de Stanford. Introduciendo por un único agujero un brazo ultra fino pero dotado de una cámara y de otras tres extremidades provistas de bisturís y pinzas, estos robots pueden paliar los daños que sufre el cuerpo con la cirugía convencional, y, bajo la dirección de un humano, operar incluso en el interior del corazón mismo.

También me impactó la sociedad proyectada por Shai Agassi, que pretende implantar el uso de vehículos eléctricos poniendo la infraestructura antes de lanzarlos al mercado. Separa la propiedad del vehículo de la de las baterías que necesita para circular y nos garantiza que las podremos cargar o reponer en estaciones de servicio capacitadas para ello en menos de lo que tardaríamos en llenar el depósito.

Pero todas las miradas de la jornada estaban puestas sobre todo sobre los tres galardonados del Premio TED del año. Se les ha invitado a a presentar sus proyectos y a formular en voz alta un deseo en el que poder implicar a los participantes para ayudarles a hacerlo realidad.

Jill Tatler, director del SETI Institute, se devana los sesos para descifrar los enigmas del espacio sideral y determinar si, de entre todos los sonidos inteligibles por el oído humano, algunos están lo suficientemente estructurados como para contener un mensaje.

Sylvia Earle, por su parte, ha consagrado su vida a salvaguardar los océanos e implora que la ayudemos a multiplicar las reservas marítimas. La destrucción que sufren avanza a un ritmo tan vertiginoso que teme que los próximos diez años sean tan determinantes como los 10.000 que ya han transcurrido. Nos pone sobre aviso: sin agua no hay vida; sin azul, tampoco verde.

El Sistema, la organización creada por José Antonio Abreu tiene como objetivo evitar que la juventud venezolana con escasos recursos caiga en la prostitución y la droga o incurra en la violencia valiéndose de la enseñanza de música clásica. 700.000 niños se han beneficiado ya de este aprendizaje y uno de sus protegidos acaba de ser nombrado jefe de orquesta en la filarmónica de Los Ángeles. Pide nuestro apoyo para lograr extender el modelo a Estados Unidos y el resto del mundo.

He aquí una conferencia a la que asiste gente de posición económica acomodada (6.000 dólares la acreditación) que se propone nada más y menos que cambiar el mundo y que recompensa a quienes se mueven para lograrlo.

Este talante tan a la “West Coast” me ha traído a la memoria a Shelby Coffey, jefe del Newseum de Washington. La gente de la Costa Este es más escéptica. Nos encontramos cerca de Silicon Valley “y de aquéllos que han demostrado que eran capaces de inventar lo imposible, lo que tan siquiera podíamos imaginar”.

Su espíritu empresarial impregna todo. Se limitan a tocar temas que no se prestan a la polémica, desde el calentamiento global hasta la necesidad de cambiar los sistemas educativos de arriba abajo. Y esta gente que tiende a creer que la tecnología es capaz de resolver la mayor parte de los problemas de la humanidad actúa y anda en muchas cosas.

¿Os sorprende acaso?

P. S.: Podéis seguir la conferencia en directo o en YouTube y leer los artículos de Boing Boing.

FUENTE: SOITU.ES