Archive for noviembre, 2008

Joern Utzon, creador de la ópera de Sydney

noviembre 30, 2008

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El arquitecto danés Joern Utzon, falleció la noche del pasado viernes a la edad de 90 años.

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Architectural Review Awards for Emerging Architecture 2008

noviembre 28, 2008

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Gold: Hotel Aire in Tudela, Navarre, Spain by Emiliano López (Argentina) & Mónica Rivera (Puerto Rico).

Silver: Housing in Rudrapur, Bangladesh Anna Heringer (Austria)+BASEhabitat+BRAC University+Dipshika

Bronze: BIP Office and shop,  Alberto Mozó Studio (Chile)

This year’s winners, highly commended and commended entries, and honourable mentions. The Jury for 2008 was Sir Peter Cook (architect and critic, London), Peter Davey (Former Editor of The Architectural Review), Sou Fujimoto (AR Awards winner in 2006 and twice highly commended, Tokyo, Japan), Edouard Francois (Paris, France), Sheila O’Donnell (O’Donnell & Tuomey, Dublin, Ireland) and Paul Finch (Editor of The Architectural Review and Chairman of the Jury).

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Palmyra House, India, MUMBAI STUDIO

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Conversations with History: Manuel Castells

noviembre 27, 2008

El poder tiene miedo de Internet

MILAGROS PÉREZ OLIVA

S i alguien ha estudiado las interioridades de la sociedad de la información es el sociólogo Manuel Castells (Hellín, 1942). Su trilogía La era de la información: economía, sociedad y cultura ha sido traducida a 23 idiomas. Es uno de los primeros cerebros rescatados: volvió a España, a dirigir la investigación de la Universitat Oberta de Catalunya, en 2001, después de haber investigado e impartido clases durante 24 años en la Universidad de California, en Berkeley. Una de sus investigaciones más reciente es el Proyecto Internet Cataluña, en el que durante seis años ha analizado, mediante 15.000 entrevistas personales y 40.000 a través de la Red, los cambios que Internet introduce en la cultura y la organización social, y acaba de publicar, con Marina Subirats, Mujeres y hombres, ¿un amor imposible? (Alianza Editorial), donde aborda las consecuencias de estos cambios.

Pregunta. Esta investigación muestra que Internet no favorece el aislamiento, como muchos creen, sino que las personas que más chatean son las más sociables.

Respuesta. Sí. Para nosotros no es ninguna sorpresa. La sorpresa es que ese resultado haya sido una sorpresa. Hay por lo menos 15 estudios importantes en el mundo que dan ese mismo resultado.

P. ¿Por qué cree que la idea contraria se ha extendido con éxito?

R. Los medios de comunicación tienen mucho que ver. Todos sabemos que las malas noticias son más noticia. Usted utiliza Internet, y sus hijos, también; pero resulta más interesante creer que está lleno de terroristas, de pornografía… Pensar que es un factor de alienación resulta más interesante que decir: Internet es la extensión de su vida. Si usted es sociable, será más sociable; si no lo es, Internet le ayudará un poquito, pero no mucho. Los medios son en cierto modo la expresión de lo que piensa la sociedad: la cuestión es por qué la sociedad piensa eso.

P. ¿Por miedo a lo nuevo?

R. Exacto. Pero miedo, ¿de quién? De la vieja sociedad a la nueva, de los padres a sus hijos, de las personas que tienen el poder anclado en un mundo tecnológica, social y culturalmente antiguo, respecto de lo que se les viene encima, que no entienden ni controlan y que perciben como un peligro, y en el fondo lo es. Porque Internet es un instrumento de libertad y de autonomía, cuando el poder siempre ha estado basado en el control de las personas, mediante el de información y comunicación. Pero esto se acaba. Porque Internet no se puede controlar.

P. Vivimos en una sociedad en la que la gestión de la visibilidad en la esfera pública mediática, como la define John J. Thompson, se ha convertido en la principal preocupación de cualquier institución, empresa u organismo. Pero el control de la imagen pública requiere medios que sean controlables, y si Internet no lo es…

R. No lo es, y eso explica por qué los poderes tienen miedo de Internet. Yo he estado en no sé cuántas comisiones asesoras de gobiernos e instituciones internacionales en los últimos 15 años, y la primera pregunta que los gobiernos hacen siempre es: ¿cómo podemos controlar Internet? La respuesta es siempre la misma: no se puede. Puede haber vigilancia, pero no control.

P. Si Internet es tan determinante de la vida social y económica, ¿su acceso puede ser el principal factor de exclusión?

R. No, el más importante seguirá siendo el acceso al trabajo y a la carrera profesional, y antes el nivel educativo, porque, sin educación, la tecnología no sirve para nada. En España, la llamada brecha digital es por cuestión de edad. Los datos están muy claros: entre los mayores de 55 años, sólo el 9% son usuarios de Internet, pero entre los menores de 25 años, son el 90%.

P. ¿Es, pues, sólo una cuestión de tiempo?

R. Cuando mi generación haya desaparecido, no habrá brecha digital en el acceso. Ahora bien, en la sociedad de Internet, lo complicado no es saber navegar, sino saber dónde ir, dónde buscar lo que se quiere encontrar y qué hacer con lo que se encuentra. Y esto requiere educación. En realidad, Internet amplifica la más vieja brecha social de la historia, que es el nivel de educación. Que un 55% de los adultos no haya completado en España la educación secundaria, ésa es la verdadera brecha digital.

P. En esta sociedad que tiende a ser tan líquida, en expresión de Zygmunt Bauman, en que todo cambia constantemente, y que cada vez está más globalizada, ¿puede aumentar la sensación de inseguridad, de que el mundo se mueve bajo nuestros pies?

R. Hay una nueva sociedad que yo he intentado definir teóricamente con el concepto de sociedad-red, y que no está muy lejos de la que define Bauman. Yo creo que, más que líquida, es una sociedad en que todo está articulado de forma transversal y hay menos control de las instituciones tradicionales.

P. ¿En qué sentido?

R. Se extiende la idea de que las instituciones centrales de la sociedad, el Estado y la familia tradicional, ya no funcionan. Entonces se nos mueve todo el suelo a la vez. Primero, la gente piensa que sus gobiernos no la representan y no son fiables. Empezamos, pues, mal. Segundo, piensan que el mercado les va bien a los que ganan y mal a los que pierden. Como la mayoría pierde, hay una desconfianza hacia lo que la lógica pura y dura del mercado le pueda proporcionar a la gente. Tercero, estamos globalizados; esto quiere decir que nuestro dinero está en algún flujo global que no controlamos, que la población se ve sometida a unas presiones migratorias muy fuertes, de modo que cada vez es más difícil encerrar a la gente en una cultura o en unas fronteras nacionales.

P. ¿Qué papel desempeña Internet en este proceso?

R. Por un lado, al permitirnos acceder a toda la información, aumenta la incertidumbre, pero al mismo tiempo es un instrumento clave para la autonomía de las personas, y esto es algo que hemos demostrado por primera vez en nuestra investigación. Cuanto más autónoma es una persona, más utiliza Internet. En nuestro trabajo hemos definido seis dimensiones de autonomía, y hemos comprobado que cuando una persona tiene un fuerte proyecto de autonomía, en cualquiera de esas dimensiones, utiliza Internet con mucha más frecuencia e intensidad. Y el uso de Internet refuerza a la vez su autonomía. Pero, claro, cuanto más controla una persona su vida, menos se fía de las instituciones.

P. Y mayor puede ser su frustración por la distancia que hay entre las posibilidades teóricas de participación y las que ejercen en la práctica, que se limitan a votar cada cuatro años, ¿no cree?

R. Sí, hay un desfase enorme entre la capacidad tecnológica y la cultura política. Muchos municipios han puesto puntos Wi-Fi de acceso, pero si al mismo tiempo no son capaces de articular un sistema de participación, sirven para que la gente organice mejor sus propias redes, pero no para participar en la vida pública. El problema es que el sistema político no está abierto a la participación, al diálogo constante con los ciudadanos, a la cultura de la autonomía, y, por tanto, estas tecnologías lo que hacen es distanciar todavía más la política de la ciudadanía.

ELPAIS.es

El arquitecto ya no es un héroe, es una marca

noviembre 27, 2008

Por JAVIER BONED PURKISS*

El discurso final de Gary Cooper en ‘El Manantial’, (película basada en el libro de Ayn Rand del mismo nombre) en el papel del arquitecto Howard Roark, supuso siempre un verdadero canto a la individualidad creativa y al derecho que todo arquitecto-creador debería tener en las sociedades modernas a que su trabajo sea respetado por los agentes que intervienen en la producción de la arquitectura. Este discurso ha ido perdiendo poco a poco su vigencia, hasta parecernos casi pueril. Era éste un discurso propositivo, innovador, que siempre estuvo en el recuerdo de todo arquitecto que estimase su trabajo como actividad intelectual y artística, y suponía una fantástica reivindicación de una serie de valores humanísticos que se presuponía sintetizaban los pilares de la sociedad moderna avanzada.

El arquitecto se convertía así en una especie de referencia cultural de primer orden, un héroe social cuyas obras iban a constituirse en valores fundamentales y testigos duraderos de esa misma capacidad sintética y de esa misma cultura. Los años sesenta, con el edificio de la Ópera de Sidney de Jörn Utzon como principal exponente de esta heroicidad, supusieron un muestrario inacabable de estas actitudes.

Umberto Eco, allá por 1968, y en su trabajo ‘La Estructura Ausente’, sentaba con claridad las bases de la futura condición de arquitecto. Decía textualmente: “…el arquitecto se verá obligado continuamente a ser algo distinto para construir. Habrá de convertirse en sociólogo, político, psicólogo, antropólogo, semiótico… y la situación no cambiará si lo hace trabajando en equipo, es decir, haciendo trabajar con él a todos los profesionales anteriores. Obligado a descubrir formas que constituyan sistemas de exigencia sobre los cuales no tiene poder; obligado a articular un lenguaje, la arquitectura, que siempre ha de decir algo distinto de sí mismo (lo que no sucede en la lengua verbal, que a nivel estético puede hablar de sus propias formas; ni en la pintura, que puede pintar sus propias leyes; y menos aún en la música que solamente organiza relaciones sintácticas internas a su propio sistema), el arquitecto está condenado, por la misma naturaleza de su trabajo, a ser con toda seguridad la única y última figura humanística de la sociedad contemporánea; obligado a pensar la totalidad precisamente en la medida en que es un técnico sectorial, especializado, dedicado a operaciones específicas y no a hacer declaraciones metafísicas”.

Este párrafo anunciaba con dramática precisión las condiciones en las que iba a convertirse una actividad que siempre había estado sustentada por el principio de la creatividad, aunque sus manifestaciones debieran cumplir las exigencias sociales y culturales que la arquitectura siempre conlleva. Cuarenta años más tarde del texto del semiólogo italiano, las condiciones de trabajo y de producción de la arquitectura en las modernas sociedades post-industriales y tecnológicas parecen darle milimétricamente la razón.

La realidad compleja y la cantidad de agentes que intervienen en el proceso de producción de la arquitectura, y sobre todo, la indiscriminada y masiva banalización de los códigos arquitectónicos para su incorporación a la economía de mercado, han obligado a la mayoría de los arquitectos a prescindir de su endogámica capacidad creativa, para convertirse en piezas mecánicamente estereotipadas del engranaje productivo. Justamente contra lo que se dirigía el discurso del bueno de Howard Roark. Y es que desde luego corren otros tiempos para la arquitectura y los arquitectos.

Pero llegados a este punto podemos a la vez constatar que en nuestra sociedad de la información existen una minoría de arquitectos que, utilizando una serie de recursos que podríamos llamar “estratégicos”, que la misma sociedad les proporciona, han sabido, o han podido, mantener una serie de privilegios culturales y económicos, y desarrollar la actividad arquitectónica de una forma muy cercana a la que comentábamos anteriormente como perteneciente a la época heroica. Me estoy refiriendo a algunos de los denominados “arquitectos-estrella” (no a todos), que justamente debido a su carácter de marca han conseguido trascender esta condición anunciada y constatada de pérdida de poder por parte del arquitecto, introduciéndose en el mercado justamente a través del manejo de códigos, iconografías y sistemas cercanos a las técnicas publicitarias y perfectamente insertados en los modos de producción de la sociedad del espectáculo. Esta estructura de “marca” les ha permitido, les permite, de hecho, seguir desarrollando su imaginación y poseyendo el control intelectual de una arquitectura cada vez más compleja y que está obligada a dar respuesta a un número ingente de parámetros. Su condición de “marca” les permite investigar, inventar (no todos), mantenerse, en definitiva, en el paisaje creativo de la arquitectura que llega a hacerse realidad construida.

Esto es así, nos guste o no. La gran mayoría de los arquitectos del mundo podrán denostar esta actitud mal denominada “narcisista”, “espectacular” o “formalista”, pero no cabe duda que pone de manifiesto una cierta resistencia heroica de la actividad arquitectónica a verse engullida en la anonimato estadístico de lo sostenible, amén de dejar patente día tras día la dramática situación creativa de una enorme mayoría silenciosa de profesionales que tienen que conformarse con moverse en los terrenos de la mera supervivencia.

Y también conviene constatar que puede estar alumbrándose (quizás nunca dejó de existir del todo), otro tipo de héroe, un anti-héroe de carácter negativo y piranesiano, que desde la realidad virtual, desde la marginación que supondría la no-construcción, podría erigirse en profeta visual y sensitivo de nuestra época. Desde esa producción utópica y creadora de imágenes y espacios podría tener una importante repercusión en nuestras vidas y en una realidad construida de la arquitectura que todavía no somos ni capaces de imaginar. Pero de esta anti-heroicidad hablaremos otro día.

* Javier Boned Purkiss es doctor arquitecto y uno de los miembros de la incipiente escuela de Málaga.

Fuente: soitu.es

Ayn Rand Institute

Urban Food Growing in Havana

noviembre 24, 2008

Vía Juan Alfonso Zapata

José Alejandro Alvarez con tres premios en LAUPS 2008

noviembre 24, 2008

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“Blacktips” by José Alejandro Alvarez

Una buena noticia para compartir con mis amigos, especialmente los buzos, fotógrafos, amantes de la naturaleza y protectores del medio ambiente.

Acaban de publicar los resultados del concurso  anual internacional de fotosub  de Los Angeles Underwater Photograhic Society  (LAUPS ) en su edicion 46 ,   donde gané 2do lugar en la categoria ” wide angle ”  y  4to, 5to y mencion de honor en la categoria  “marine related scenics”.    Muy contento con los resultados, ya que este es el concurso más antiguo de fotografia submarina  y uno de los más importantes a nivel internacional .

Pueden ver las fotos en esta galeria     http://laups.org/gallery2/v/intl2008/ . Todas estan buenísimas; les recomiendo que elijan la opción full size, porque algunas en el formato pequeño no se ven muy bien los colores.

Saludos

José Alejandro Alvarez

LAUPS

Barack Obama Art Exhibit in Dominican Republic

noviembre 21, 2008

Art as politics: phenomenon Obama.

A private collector art exhibit of Barack Obama posters in Dominican Republic. Location Barna Business School. November 18th until January 31st, 2009.

El arte como política—la política como

Fuente: BARNA BUSINESS SCHOOL

I LOVE GITMO / zerOgroup

noviembre 20, 2008

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In reaction to US President-elect Barack Obama’s Sunday’s declaration on CBS ‘60 minutes’ on 16.11.2008 (his first sit-down interview since winning the November 4 presidential election) where he has confirmed his intention to close Guantanamo’s Detention Center, zerOgroup made this proposal, called ‘I LOVE GITMO’ to upgrade the American enclave in Cuba into a mass tourism destination.

The ‘I LOVE GITMO’ proposal is one of the works that have been elaborated at the ‘Con Embargo Sin Embargo’ workshop organized by Supersudaca, supported by the Prins Claus Fund, and held at the IaaC Barcelona (Institute for Advanced Architecture of Catalunya) in September 2008.

The workshop has explored with architects, urbanists and landscape architects the potential shift in tourism and developed territorial speculations in Cuba in a post embargo context. ‘Con Embargo Sin Embargo’ has promoted the production of creative scenarios for a highly specific territory with a strong socio-political identity that would change drastically after the lifting of the economic restraints of the embargo. The topic has been explored in multiple locations and scales promoting studies and proposals that varied from prototypical to the particular, from the abstract to the concrete.

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Fuente: ArchDaily

Venice Architecture Biennale 2008: Prize Awarded to African Firm for Innovative Low-cost Housing Project

noviembre 17, 2008

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South African architectural firm MMA Architects has won the Curry Stone Design Prize at the 11th International Venice Architecture Biennale.

The newly-established Curry Stone Design Prize honours “innovative achievements in humanitarian architecture and design”. MMA was awarded a prize of US$100 000 for their pioneering design in new affordable housing systems.

Nominated for their 10X10 Design Indaba low-cost housing project, where ten teams of South African architects were teamed with international designers to pioneer new affordable housing systems. MMA Architects were originally paired with Will Alsop to develop a system which comprises sandbag walls, creating the thermal mass, with a lightweight “ecobeam” truss (timber-frame structure).

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y +

Fuente: ArchiAfrika

Monstrous Plans & Good Habitats

noviembre 17, 2008

Was modernism complicit with colonialism, and did the struggle for decolonisation also entail a targeting of imperial modernist architecture? Mark Crinson visits the exhibition In the Desert of Modernity to see if the charge will stick.

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Image: Aerial view of the Carrieres Centrales, Casablanca, c. 1953, showing Cité Verticale (centre foreground), surrounded by estates of courtyard houses and (left) the bidonville

By Mark Crinson

Modernist architecture was full of good intentions. It would dispel the irrational and the merely woolly. It would cleanse the body and heal the soul. It would draw a world of nasty parochialisms towards cosmopolitanism and the international. Announcing a new beginning it dismissed bad objects like history and style, as well as old regimes and empires, as just so much detritus of the past. And for some time, at least in Europe, it seemed possible to maintain this illusion. But then came the fall. Modernism was bureaucratised and commercialised, architects rebelled against its constraints, residents rejected its harsh disciplines, and historians began to expose its tainted connections. Yet modernist thinking retains some of its attractions; there is a seductive asceticism about it still, and nostalgia often for its utopias.

One of these lost illusions is addressed by the exhibition In the Desert of Modernity, held at the Haus der Kulturen der Welt in Berlin (29 August – 26 October 2008). It argues for connections between French colonialism in North Africa, modernist architecture and planning, and social unrest in the estates, bidonvilles, and banlieues of contemporary European cities. The exhibition’s thesis essentially is that colonial attitudes to North Africa as a laboratory of modernity generated forms of resistance to colonialism and internal critique of modernism, and that all of these – the laboratory, the resistance and the critique – were then imported into European cities. Such an ambitious argument would potentially overload any exhibition, but the photographs, plans, videos, letters, posters, paintings, magazines and books on display did just enough to suggest the richness and significance of the subject.

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Fuente: MUTE