Archive for enero, 2007

‘A Big Difference’

enero 27, 2007

Yale President Richard Levin explains his plan to make his university the greenest in the United States.

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Photo: Michael Marsland / Yale University
Yale student volunteers work in the school’s organic garden

By Arlene Getz
Newsweek

Jan. 26, 2007 – Global warming is one of the most-talked-about topics in Davos this year. But for many gathered in the Swiss mountain town for the annual meeting of the World Economic Forum, mere talk isn’t enough. “We cannot wait for our governments to act,” Yale President Richard Levin told delegates on Thursday. “Large organizations with the power to act independently should take matters into their own hands and begin to reduce greenhouse-gas emissions now.”

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El calentamiento global y la seguridad en Oriente Próximo, ejes del Foro de Davos

enero 24, 2007

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Casi 2.500 líderes políticos y personalidades financieras -junto a los músicos Bono y Peter Gabriel- se reúnen para debatir problemas políticos, económicos y sociales

EUROPA PRESS – Davos

Las inquietud por el calentamiento global y la preocupación por la situación tensa en Oriente Próximo centrarán la agenda del Foro de Davos, que comienza este miércoles y que se celebra durante varios días.

Cerca de 2.500 asistentes entre líderes políticos y personalidades financieras -incluyendo a los músicos y activistas sociales Bono y Peter Gabriel- se reúnen en la localidad suiza para debatir soluciones a diversos problemas políticos, económicos y sociales.

“Estamos consiguiendo que el cambio climático y los asuntos de seguridad medioambiental se conviertan en el corazón del programa del Foro económico”, aseguró ayer el responsable de iniciativas medioambientales del Foro, Dominic Waughray.

“El Foro ya ha contribuido a conseguir portavoces procedentes del mundo de los negocios para que se oiga su opinión acerca del cambio climático, pero el programa de este año muestra además que los dirigentes económicos mundiales creen que estos asuntos se han convertido en algo muy serio y que hay que encontrar soluciones a través de alianzas entre los gobiernos”, señaló Waughray.

Hay programadas 17 sesiones centradas en el cambio climático. En ellas se incidirá en los aspectos que pueden ayudar a que las empresas y los gobiernos pongan en marcha cambios políticos para reducir las emisiones contaminantes y a que los rentabilicen.

Entre los convocados se encuentra el senador estadounidense John McCain, el vicepresidente de Desarrollo Nacional de China y de la Comisión de Reforma del país, Zhang Xiaoqiang, y el vicepresidente de la Comisión de Planificación de India, Montek Ahluwalia.

La Canciller alemana, Ángela Merkel, cuyo país ejerce la presidencia de la Unión Europea, es partidaria de incluir en sus prioridades el cambio climático, mientras que el Primer Ministro británico, Tony Blair, ha asegurado que “las conversaciones entre los líderes pueden ayudar a perfilar un futuro acuerdo Post-Kyoto que podría cerrarse en la reunión del G-8 alemán”.

ElPais.ES

WORLD ECONOMIC FORUM 2007, DAVOS 

La Escuela de Siza

enero 24, 2007

un film de Richard Copans y Stan Neumann 

Maya Lin 25 años después

enero 24, 2007

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Riggio-Lynch Chapel for the Children’s Defense Fund, Clinton, Tenn., 2004

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Fuente: Newsweek

Calatrava: Estación TGV en Satolas

enero 21, 2007

un film de Catherine Adda

Críticas en Nairobi contra la Revolución Verde en África propuesta por Bill Gates

enero 21, 2007

ISABEL COELLO (EFE)
NAIROBI.- La Fundación Rockefeller y la que dirige el magnate de la informática Bill Gates fueron duramente criticadas en el Foro Social Mundial (FSM), que inició en Nairobi el primero de los cuatro días dedicados a debates y propuestas.

Ambas fundaciones anunciaron recientemente la creación de una Alianza para la Revolución Verde en África, a la que planean dedicar una inversión de 150 millones de dólares. “La estrategia de Gates y Rockefeller sólo servirá para desposeer por completo a los agricultores africanos. Su receta es completamente obsoleta”, dijo la conocida activista india Vandana Shiva.

Según la organización ‘Food First’, quienes apoyan la iniciativa creen que mejorará la vida de los empobrecidos campesinos africanos que no se beneficiaron de la ‘revolución verde’ que tuvo lugar en Asia a partir de los años 60, que consistió en la distribución de semillas híbridas, fertilizantes y pesticidas para aumentar la productividad de las tierras.

Pero los químicos presentes en los fertilizantes y pesticidas “provocan la pérdida de la diversidad agraria, la base para la vida de los campesinos y equilibrio ambiental”, de acuerdo con Food First. “La revolución verde en India destruyó la tierra más próspera del país y donde antes se plantaban hasta 250 variedades de semilla, hoy se plantan tres: maíz, arroz y algodón. No se produjo más comida, sólo más arroz y menos legumbres”, dijo Shiva.

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Dra. Vandana Shiva (foto: AFP)

“Los campesinos se endeudan para pagar las costosas semillas y fertilizantes, y con precios bajando, como los del algodón, están endeudados. Más de 150.000 agricultores se han suicidado en la última década por la desesperación de sus deudas; otros están vendiendo sus riñones para pagarlas”, agregó. “¿Es esto lo que queremos para África?”, se interrogó Shiva, quien defendió que “se puede producir más comida trabajando con la tierra, no contra ella; preservando la biodiversidad, no destruyéndola”.

La activista remarcó que ensayar una revolución verde en África no ayudará a los campesinos sino a las empresas productoras de pesticidas o la industria multinacional de semillas, que genera un beneficio de un billón de dólares al año, según Shiva. En el acto participaron también campesinos de Etiopía, que defendieron la vuelta a un sistema “libre de fertilizantes”. “Tuve que vender mis vacas para pagar los químicos”, dijo Borena Gergera, procedente de la región de Oromo. “Los agricultores deberíamos decir no a toda imposición que reduzca la variedad de semillas que podemos plantar”, agregó.

Los timbales africanos no dejaron de sonar durante la primera de las cuatro jornadas dedicadas a debates del foro, que se celebra en un complejo deportivo a unos 18 kilómetros del centro de la ciudad, y que comenzó con colas de hasta dos horas por parte de algunos asistentes para registrarse. Algunos de los actos previstos para primera hora de la mañana no tuvieron lugar, pero según avanzaba el día las casetas de distintas organizaciones fueron llenándose de gente, panfletos informativos, objetos de comercio justo a la venta o artesanía africana.

Se espera que más de 100.000 personas concurran a la edición de Nairobi del FSM que, con el lema ‘Otro mundo es posible’, se celebra desde 2001 en enero para coincidir con el Foro Económico Mundial de la ciudad suiza de Davos. Más de 600 actividades diarias organizadas por los movimientos participantes figuran en el programa, un grueso periódico de 176 páginas.

En el programa se detallan los debates, mesas redondas y exposiciones, que giran sobre cientos de temas sociales: desde la violencia contra las mujeres al derecho a la tierra de las poblaciones indígenas africanas, de la promoción de los derechos humanos a un debate sobre organizaciones no gubernamentales y neocolonialismo.

-ELMUNDO.ES

FOODFIRST

ALLIANCE FOR A GREEN REVOLUTION IN AFRICA (AGRA)

The Gates-Rockefeller Green Revolution for Africa: Still ignoring the root causes of hunger

WSF2007

BILL AND MELINDA GATES FOUNDATION

Research Foundation for Science Technology and Ecology

Discussin WATER WARS (an interview with Vandana Shiva by Nick Paget-Clarke-Global Eyes)

Progressive Architecture Awards 2007

enero 19, 2007

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citation: studio luz architects
“Campus d’espoir” (campus of hope), Haiti.

What Does Progressive Mean?

By: Ned Cramer

Fifty-four years have passed since the editors of Progressive Architecture magazine hosted the first P/A Awards jury. The profession has come a long way since then, and the venue of the P/A Awards program has changed as well—moving from Progressive Architecture, to Architecture, and now to ARCHITECT—but the mission of the awards remains the same: to recognize risk-taking practitioners and, more broadly, to promote progress itself in the field of architecture. ARCHITECT embraces this mission without hesitation. The P/A Awards will continue to flourish in these pages.

The P/A Awards matter to the profession, and not just because they’ve been around for more than half a century. The very best of institutions can stagnate. What makes the P/A Awards any different? As contributor Katie Gerfen notes in the introduction to this year’s presentation, the P/A Awards are designed to evolve with the times: “Every year, five respected members of the design community sit down in a room for two days to determine the current meaning of the words ‘progressive architecture’ and select projects that fit their definition.”

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award: office dA
villa moda: new kuwait sports shooting club, Kuwait

Each round of the P/A Awards sees new jurors, new projects, new talent, and new priorities for the profession. Change is the constant. The P/A Awards, in other words, embody the profession’s faith in progress—the unceasing, collective desire to question, rethink, and improve on the status quo. It takes more than a magazine, or a group of jurors, to keep the faith. Progress is the responsibility of the profession as a whole. The P/A Awards, in the end, are a meaningful institution because architects continually pursue the next best idea and bravely submit their findings to a jury of their peers. Everyone should try it.

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award: aziza chaouni
hybrid urban sutures: filling in the gaps in the medina of fez, Morocco

P/A Awards

By Katie Gerfen


The most pressing question that faces the P/A Awards jury each year is not “Which of these projects will get an award?” but rather “What does it mean for a project to be worthy of a P/A Award?” One of the program’s great strengths is its open-endedness and immediacy. Every year, five respected members of the design community sit down in a room for two days to determine the current meaning of the words “progressive architecture” and select projects that fit their definition.

This year, the jury chose to give out four awards and four citations, not just in response to what they felt fit the description of good design, but also to address the fact that architecture is about much more than form and structure—it is about community, and individuals, and the issues that affect people on a local and a global scale.

This year’s awards comprise a community center dedicated to the idea that the medical profession needs to understand the political and social issues affecting their patients to give better care; a research project that investigates how marginal spaces in the medina in Fez can be reworked to better serve local residents; a single-family home that expands upon the progressive modern tradition of the Case Study houses; and a sports club in Kuwait that creates a sense of place in an unwelcoming climate.

Citations went to a school in Lebanon for women and working children; an orphanage that provides medical care and social services to an impoverished community in Haiti; a retirement community in Arkansas that creates social opportunities for elderly residents; and a Bahá’í temple that serves a congregation in South America.

One juror lamented during the proceedings that some of the firms submitting projects seemed to have forgotten “what the P stands for” in P/A, only to realize that by turning the term “progressive” on its head and analyzing the whole of a project—not just its form, but its function as well—a distinct group of projects emerged that address global issues and social welfare. By that definition, all of this year’s winning projects are progressive indeed.

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citation: hariri pontarini architects
bahá’í mother temple for south america, Santiago , Chile


awards
marc boutin architect

aziza chaouni

michael maltzan architecture

office dA

citations
hariri pontarini architects

hashim sarkis

studio luz architects

university of arkansas community design center

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citation: hashim sarkis
bab tebbaneh school for working children and for women, Lebanon

Fuente: ArchitectOnline

Exorcismos Urbanos

enero 18, 2007

Por: LUIS FERNÁNDEZ-GALIANO

La arquitectura ha transitado del espectáculo al escándalo. Tanto los proyectos singulares como las urbanizaciones plurales se colorean con la sospecha del cohecho, y los filósofos resucitan el viejo espectro del pacto fáustico entre la arquitectura y el poder. Las estrellas del ramo aparecen asociadas a sátrapas, y los profesionales de infantería se descubren en compañía de concejales dudosos y comisionistas seguros. El crecimiento económico alimenta la actual floración de rascacielos emblemáticos y edificios totémicos, mientras el boom inmobiliario transforma el territorio en un magma indiferente, y esa combinación de gritos simbólicos y susurros hipotecarios ha construido una ciudad que sentimos ajena. Sin embargo, la urbanidad icónica y anónima es el retrato fiel de una sociedad próspera y superficial, que rehúsa reconocerse en el espejo oscuro de la ciudad cotidiana. Los medios emplean los términos ‘especulación’ y ‘corrupción’ como mantras hipnóticos que ocultan la legitimidad estructural del desarrollo urbano, y los jueces ofician un exorcismo preelectoral que finge expulsar demonios y miasmas de un cuerpo social robusto y sano, pero ni los unos ni los otros se sienten responsables de ese Moloch de hormigón al que han dado forma nuestros deseos compartidos.

Sí, tenemos la ciudad que hemos querido, y acaso también la que nos hemos merecido. Modelada por colosales fuerzas históricas -demográficas y técnicas-, que la política apenas encauza y la arquitectura sólo hace visibles, la ciudad contemporánea no es una geografía voluntaria, sino la expresión construida de lo que somos. Rasgarse las vestiduras ante la manifestación material del poder financiero, o escandalizarse frente a la extensión indiscriminada del asfalto, es tan farisaico como deplorar que los faraones construyeran pirámides, y tan hipócrita como llorar la destrucción de la costa donde hemos comprado el apartamento. Una sociedad desigual, que rinde culto al éxito económico y siente devoción por la celebridad, no puede lamentar que los contrastes se adviertan en el perfil urbano; y una sociedad hedonista, que persigue la satisfacción personal con ensimismamiento narcisista, no debe censurar que el ámbito de lo colectivo haya sido desventrado por una miríada de apetitos individuales. Nuestra Babel horizontal es el resultado del asilvestramiento de la humanidad, y los que predican la liberalización como panacea prefieren ignorar que seguramente no necesitemos más libertad, sino menos. La crisis de la ciudad no se dirime tanto en los tribunales de justicia como en el tribunal de la opinión, y ese escenario está ensordecido por unos medios adictos a la sensación, que entienden el escándalo como una variedad del espectáculo.

El que Vladímir Putin quiera llevar a su San Petersburgo natal la sede de Gazprom, levantando un rascacielos que dejará pequeña la catedral de Smolny al otro lado del río Neva, es tan explicable como el empeño de las cajas de ahorro sevillanas por construir, al borde del Guadalquivir, una torre que duplique la altura de la Giralda para albergar su futura sede común. Rusia exhibe la musculatura energética con la que intimida a la Unión Europea o a las repúblicas ex soviéticas de la misma manera que Sevilla se afirma frente a Málaga como capital económica andaluza: erigiendo colosos en ciudades históricas, y utilizando para ello a compañías controladas por el poder político. Tanto en el Neva como en el Guadalquivir, los arquitectos son comparsas en dramas urbanos cuyos argumentos no escriben -por más que se brinden a ofrecer imágenes seductoras o lemas publicitarios-, y cuyos protagonistas son ciertamente otros; una buena ilustración es la indiferencia con que fue acogida la renuncia a participar en el jurado del concurso ruso de los tres arquitectos extranjeros invitados, entre los cuales Norman Foster, que construye en Moscú una torre de mayor altura que la que hoy ostenta en Taipei el récord del mundo, una circunstancia que no le impidió dar en San Petersburgo una muestra tristemente estéril de independencia.

Nada parece ser capaz de detener la arrogancia del dinero y el petróleo. En España, el boom inmobiliario ha producido una nueva generación de millonarios, y unas empresas constructoras que están orientando su expansión hacia el sector de la energía, pero en otras partes del mundo son más bien los recursos energéticos los que alimentan la explosión urbana. Dubai, por ejemplo, que se jacta de usar la cuarta parte de las grandes grúas del planeta, tenía dos rascacielos en 1999, tiene hoy veinte, y tendrá noventa en 2012: un formidable crecimiento impulsado por los pozos del Golfo y canalizado a través de empresas respaldadas por el Gobierno, que espera convertir la ciudad en un centro financierocon este Manhattan del desierto, donde ya está a medio construir la torre que superará a Taipei y Moscú en la carrera de la altura. Son igualmente pujanzas petroleras las que impulsan el auge urbano de lugares tan remotos como Astana, la nueva capital de Kazajistán en las heladas estepas de Asia central, donde el mismo Foster ha inaugurado una monumental Pirámide de la Paz y tiene en marcha una ciudad del ocio con golf, playa y clima artificial bajo una carpa titánica; o como el nuevo centro de negocios de Khartoum en la confluencia del Nilo Blanco y el Nilo Azul, el mayor complejo en construcción de África, coronado por las sedes de las dos compañías petroleras que extraen el crudo de Sudán para los mercados chinos.

El maremoto urbano impulsado por la prosperidad acelerada, que está transformando los paisajes del planeta, arrastra también a los arquitectos con su ímpetu caudaloso, y muchos juzgarán ocioso entretenerse con melindres. ¿Coquetear con Putin, el líder de una superpotencia que está renovando viejos modos despóti-cos, pero cuyos favores se disputan Angela Merkel y Jacques Chirac? ¿Trabajar para Nursultan Nazarbayev, el dictatorial y mesiánico presidente kazajo, pero al que no se recatan de recibir ni la reina de Inglaterra ni el rey de España? ¿Construir para un régimen sudanés que está en guerra con parte de su propio pueblo, pero cuyo petróleo protege de la condena internacional por las matanzas de Darfur? Son preguntas sin respuesta, porque en su formulación maniquea está implícita la vigencia de una realpolitik que excluye cláusulas de conciencia, y que ha hecho de la gobernanza global una ficción consoladora estrepitosamente desnudada por la crisis climática. Y no muy distintas son las cosas en nuestro patio de Monipodio, con el agravante de que las disputas de galgos y podencos impiden perseguir siquiera los egoístas intereses nacionales en el puerto de arrebatacapas del desgobierno planetario.

Construyan para tiranos o contribuyan a la suburbanización insostenible, los arquitectos tienen tan escaso control sobre las mutaciones urbanas como los políticos venales o los promotores codiciosos. En nuestro país, la inmensa mayoría de las obras que nos hieren, de los edificios que nos ofenden y de los desarrollos que nos desmoralizan son previsiblemente legales: aprobados por instituciones democráticas, diseñados por profesionales cualificados y promovidos por empresas cuyo ánimo de lucro sólo puede reputarse de legítimo. Es cierto, hacemos la ciudad y ella nos hace a nosotros; pero la ciudad que hemos hecho nos produce tanto desasosiego que tenemos que hallar la causa del malestar en desviaciones o patologías del sistema, y buscamos la responsabilidad última de la enfermedad en un hatajo de pícaros, sinvergüenzas y mafiosos, confiando en que la tarea purificadora de los jueces drene el organismo social de sus humores mefíticos. Sin embargo, es dudoso que la persecución de la corrupción urbanística suministre por sí sola una ciudad mejor. Necesitamos otras leyes, y sobre todo otro marco de valores que no haga del individuo indócil el protagonista de la historia, porque la cupiditas aedificatoria que nutre la construcción oceánica del territorio reside en nuestros corazones y en nuestras cabezas. Parafraseando al Borges de la Nueva refutación del tiempo, la ciudad es un tigre que nos devora, pero nosotros somos el tigre.

Fuente: ElPais.es

El Gobierno francés anuncia una solución ‘inminente’ para los ‘sin techo’ de París

enero 7, 2007

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EFE
PARÍS.- El primer ministro francés, Dominique de Villepin, anunció que “en las próximas horas” se encontrará una solución para resolver la situación de numerosos “sin techo” que viven en tiendas de campaña o al aire libre en París y en otras ciudades.

En declaraciones a Canal+, Villepin se comprometió a medidas “puntuales” y “rápidas” para resolver el problema de quienes carecen de vivienda, aunque no será hasta finales de 2008 que todos ellos puedan disponer de un techo estable y digno.

Villepin no precisó de qué manera se sacará de las calles a esas personas, que en toda Francia son unas 20.000, mientras otras 100.000 habitan inmuebles insalubres.

No obstante, para 2008 todos ellos estarán alojados adecuadamente, en aplicación de la norma presentada hace unos días por el Ejecutivo francés por el cual se fomentará la construcción de viviendas sociales y en 2012 se hará realidad que el derecho a una casa sea exigible ante los tribunales del país.

Un movimiento que agitó al Gobierno francés
El ministro de Empleo y Cohesión Social, Jean-Louis Borloo, lleva a cabo estos días reuniones con asociaciones cívicas que defienden a los “sin techo” y espera acordar con ellos medidas que arreglen el drama de quienes se ven obligados a dormir en la calle.

Desde hace semanas un movimiento alentado por varias asociaciones ha hecho patente en muchas ciudades francesas el problema de quienes viven en la calle y ha causado el interés de los políticos de diverso signo, inmersos en la larga campaña para las elecciones presidenciales de abril-mayo y las legislativas inmediatamente posteriores.

El primer ministro subrayó que con la futura ley, que debería ser ratificada por el Parlamento antes de finales de febrero, el Estado se convertirá en el garante jurídico del derecho de toda persona a una vivienda.

FUENTE: El Mundo