Valle Nuevo pierde la batalla ante la expansión agrícola

septiembre 11, 2006

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Foto: Rancho Constanza

Los estudios señalan que sólo 17 grandes propietarios mantienen bajo sus dominios 130 mil tareas.


Panky Corcino/Clave Digital

CONSTANZA.- La naturaleza pierde la batalla en Valle Nuevo, un área protegida dentro del parque nacional Juan Bautista Pérez Rancier, que se ve amenazada por la depredación desmedida.

La reducción de la cobertura boscosa a causa de una explotación agrícola que se expande con el paso del tiempo amenaza con disminuir la abundante producción de agua de estas montañas de la Cordillera Central.

El secretario de Medio Ambiente, Max Puig, prometió en febrero de 2005 que “restringiría las actividades agrícolas y ganaderas” dentro del parque para propiciar su regeneración. Pero casi dos años después las acciones de esa cartera se circunscriben a la discusión de un plan de manejo que, como afirma el líder comunitario y representante de Turismo en Constanza, Juan Manuel (Johnny) Tactuk, “nunca lo acaban” de elaborar.

A esto se suma que para la protección de sus 910 kilómetros cuadrados en la actualidad, el área sólo cuenta con tres guardaparques, un supervisor y un administrador que, de paso, no disponen de medios para las labores de vigilancia.

“Aquí hay un pequeño problema y es que los guardaparques no quieren trabajar por un sueldo de 2,300 pesos al mes. Antes, teníamos seis vigilantes, pero se nos fueron tres”, afirma Carlos Abreu (Cahimbo), administrador del parque de Valle Nuevo.

Cuenta que el último problema serio que se presentó en el parque lo ocasionó Isidro Mora, quien “desmontó” 10 tareas de bosques en la zona conocida como El Castillo. Se queja de que el infractor no fuera enviado a prisión y de que la Justicia sólo se limitara a imponerle una multa de 90 mil pesos.

Los estudios que discute Medio Ambiente señalan que en el parque nacional Juan Bautista Pérez Rancier inciden en la actualidad unas 33 comunidades, 20 de ellas dentro del área protegida. Estos núcleos humanos cuentan con 13,902 habitantes agrupados en 2,264 familias.

Otros documentos indican que sólo 17 propietarios de grandes extensiones de terreno en Valle Nuevo acaparan unas 130 mil tareas, una gran parte cubierta de bosques. Medio Ambiente discute el proceso de zonificación con los terratenientes del lugar y los que usufructúan sus áreas sin tener títulos de propiedad.

“Valle Nuevo es el parque que más agua aporta a República Dominicana”, recuerda Pedro Arias, encargado del Departamento de Ordenación de la Dirección de Áreas Protegidas, que encabeza el proceso de elaboración del plan de manejo.

Riqueza natural

Se calcula que dentro de la citada área protegida existen 769 flujos de agua que conforman

ríos, riachuelos y arroyos, según los documentos que discute Medio Ambiente, elaborados como parte de un proyecto de conservación financiado por el Banco de Reconstrucción de Alemania (KFW).

Estas montañas albergan las cuencas hidrográficas de los ríos Yuna, Nizao, Las Cuevas, Grande del Medio y Yaque del Norte, fuentes de grandes presas que producen energía eléctrica, irrigan sembradíos de distintos valles agrícolas y suplen a los acueductos de Valdesia-Santo Domingo, Constanza y del Cibao Central.

Valle Nuevo alberga unas 64 especies de aves y 249 especies de plantas repartidas en 65 familias de las 162 que existen en el país, según estudios. La Fundación Moscoso Puello registra varios incendios de importancia en la zona, incluido uno en el centro de Valle Nuevo, que afectó 5,200 tareas en 1983. En 1990 en Pinar Bonito se quemaron 12,800 tareas y en Pajón Blanco la misma cantidad. Miguel Ángel Rosario, de 30 años, vino de Azua a residir en El Castillo, un poblado dentro del área del parque nacional Juan Bautista Pérez Rancier, donde la expansión de la agricultura amenaza la supervivencia del Salto de Agua Blanca, el más alto del área del Caribe. Según los estudios, en El Castillo residen 726 habitantes con 64 familias permanentes y 79 familias beneficiaras del cultivo.

Los estudios revelan deterioro

Los estudios recopilados por Medio Ambiente citan a la Fundación Francisco Moscoso Puello, que en 2002 registró la pérdida en Valle Nuevo de 44.98 kilómetros cuadrados de coníferas a causa de incendios forestarles; 86.13 kilómetros por actividades

agrícolas y 2.93 por la expansión agrícola. En cuanto al bosque nublado, los estudios señalan que Valle Nuevo perdió 52 kilómetros cuadrados que fueron destinados a actividades humanas.

También 45.93 kilómetros cuadrados de bosque latifoliado y 13.53 kilómetros cuadrados de manaclas. Entre 1988 y 1996, las imágenes de satélites ayudaron a la Fundación Moscoso Puello a determinar que Valle Nuevo contaba con una cobertura boscosa de aproximadamente 390 kilómetros cuadrados. El bosque de pinos tenía 244.45 kilómetros cuadrados, los nublados, 124.46 kilómetros cuadrados y los latifoliados, 16.34 kilómetros cuadrados.

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