Jotamario, Francis Picabia, Superman y Matthew Barney

junio 24, 2006

picabiasuperman2.jpg

Postal sin retorno

Cuando me pidieron que señalara
en el mapa-mundi
el sitio de la tierra donde quisiera que mi vida
se eternizara
no pose el dedo en Providence
ni en Camaguey
ni en Pernambuco
puse a girar la esfera mientras pienso donde
estarás

Jotamario

Se preguntan como llegué a esta extraña mezcla de un poeta nadaista que en antiguas reuniones era nuestro poeta de culto, un super héroe de nostalgias que ahora vemos en este tremendo clavo, Picabia el pintor supremo entre todos los pintores del siglo XX,
y el fenómeno de Matthew Barney.

Antes de GoogleEarth, la visión del planeta se basaba en una especulación romántica. Picabia ve el mundo desde arriba con una hermosa mujer desnuda en su pintura “Nu devant un paysage” 1938, al borde del abismo, con una compleja composición de la naturaleza que yace inexplorada en la distancia, con cataratas, lagos, peñas filosas y sinuosas cuencas de arroyos. La postura relajada nos sugiere un trance narcótico, de ajenjo, una paz opiácea tan en boga en las excursiones campestres de la cuadrilla que incluye a Jarry, a Tzara, a Picasso, a Aragón, a Duchamp, a Bretón…..etc. alguna condesa rusa amante de turno y a Arthur Cravan, un boxeador profesional muy famoso en Francia, que como Da Vinci, mató un burro con un jab, como lo hizo Mano de Piedra Durán en la Panamá adolescente.

Barney, en Cremaster Cycle, construye, el itinerario del éxtasis y las imágenes de un saber universal con menos de 30 años, un marketing nunca visto desde Warhol. En la escena fotográfica donde es modelo, fotógrafo y director del rodaje. Su postura ante el abismo, igual que en picabia, es nuboso, tormentoso. El modelo tiene la postura casi feudal, de terrateniente, existe una tensión, una duda en la noble figura, sobre la ignota topografía a sus pies.

Superman, que sin dudas es judío, se suspende, casi impotente ante el rebulú que se forma en el planeta devastado, indeseable, nos recuerda el Cristo de Dalí. Que no incluyo imágen, por considerar a su autor un pintor de mal gusto y chopo.

Jotamario, en una manera exquisita nos recuerda el trance presente en las visiones.

Carta de presentación.

Jota
mario
lo saluda
él es un hombre como pocos
de medidas palabras y piel suave
cual pellejo de vino
educado en colegios oficiales
pero bebe gustoso con usted hasta altas horas de la noche
y aunque en cierta ocasión llamose a Sí Mesías
Desadaptado o
Genio o
El Que Se Anuncia
no es más que El Que Todo Lo Ve
pero Lo Calla
y le da vuelta a todo entre la boca

II
viene de adentro
de la ciudad
desde los ascensores
desde los teléfonos automáticos
parte la calle con su presencia ambulatoria
con su chaqueta azul
con sus zapatos empolvados
jotamario penetra en los supermercados
pensando siempre en lo que habrá más acá del horizonte
sonriendo a la vendedora de pez y al pederasta
hurtando peras podridas para saciar el apetito
subiéndose a las básculas para ver si conserva su locura
para ver si es la hora del yogurt
sube por la puerta de atrás de los autobuses
y pasea durante diferentes minutos
por desconocidos parajes del distrito
husmeando por las ventanas de las habitaciones
mirando meter goles en las canchas de fútbol
sintiendo que la lluvia le corona de espinas
pero sobre todo camina por las aceras
desperdiciando el éxtasis de la velocidad
extraviado en el tiempo
con la mirada fija en sus anteojos
con dos cartas de amor en el bolsillo de atrás de sus bluejeans
donde le comunican qque ha crecido la hierba sobre el lecho
que un recuerdo de carne está esperando
con los brazos asados de impaciencia
y jotamario tuerce por una transversal larga como una espera
y se precipita por ella dándole la espalda a este poema

III
viene de la ciudad a todas horas
y se encamina hacia sí mismo
con su caminado de gangster
y su navaja filuda

IV
yo soy el que no hay
el quinto malo
yo soy el mal que por bien no ha venido
el que mató al suicida en primavera
soy uno de los siete enanitos
que fuimos contra tebas
la trompeta estridente de
charlie parker en el juicio final
yo soy la golondrina que construye el verano
la banqueta de madera que salvara a daniel
cuando estaba en el foso de los leones
el peldaño podrido de la escalera de jacob
el flash de la verónica
cuando el apóstol iba camino a la calvicie
la palangana donde pilatos se lavara las manos
después de haberse metido un dedo por el culo
yo soy la espada de damocles
sobre tu corazón de cabezas de fósforo
yo soy el mal que durará cien años
y el cuerpo resistente

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