Ciudad Colonial de Santo Domingo: S. O. S.

Octubre 19, 2009

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Iglesia Convento Regina Angelorum

Escrito por: SIMONA CAPELLI

El docente Mario Sartor, responsable del Centro Internazionale Alti Studi Latino Americani (CIASLA) de la Universidad de Udine en Italia, anualmente organiza una conferencia internacional donde se invitan profesionales y expertos de la cultura, de nacionalidad italiana y latinoamericana.

Este año la conferencia ha tratado el tema de la “Conservación, Tutela y Uso de los Bienes Culturales: El caso latinoamericano. Reflexiones y propuestas después de cuarenta años de las Normas de Quito”, desarrollado durante los días 10-12 de septiembre en el antiguo y bellísimo Salón del Parlamento del Castillo de Udine y en la Aula Magna de la Universidad de Idiomas de Trieste.

La  inauguración estuvo encabezada  por el subsecretario de las Relaciones Exteriores, el Senador Vincenzo Scotti, y otras relevantes autoridades italianas e internacionales. Entre los conferencistas invitados, que eran treintisiete, habían representantes europeos, centro y suramericanos; de la Unión Latina, UNESCO, ICOMOS, ICCROM, BID, de la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia, directores y curadores de los Museos Cívicos Venecianos, Museos Históricos Vaticanos, Museos argentinos, chilenos, de Caracas y Montevideo; de las universidades de Bologna, Udine, Trieste, Zaragoza, São Paulo, La Habana, Québec, Cuenca, Universidad Nacional de Colombia, Universidad Mayor de San Marcos de Lima, Universidad Iberoamericana de México, y expertos restauradores e investigadores del patrimonio cultural, entre los cuales Bruno Zanardi, profesor de restauración en la Universidad de Urbino, que ha restaurado obras famosísimas como la Columna Traiana, los frescos de la Basílica de Assisi, las pinturas de Giotto en Roma y de G.B. Tiepolo en Venezia, etc.,  y autor de libros sobre la restauración.

Los textos de la conferencia han sido recogidos en el libro “StudiLatinoamericani, Estudios Latinoamericanos, n. 05. Conservación, Tutela e Uso de iBeni Culturali”, que se encuentra en la biblioteca de la Universidad APEC.

Esta reunión quedará grabada en la historia, porque de cada experiencia y de cada aporte profesional dado por los relatores, se dará nacimiento a la “Carta de Udine” como ulterior sostén actualizado para la protección internacional de los bienes artísticos y culturales. La Carta de Udine, entrará hacer parte de las “Cartas del Restauro”, líneas guía dirigidas a las definiciones de los criterios de salvaguarda, conservación y restauración, o sea, documentos teóricos destinados a sujetos públicos y privados que poseen como objeto el monumento, la obra de arte y la cultura en general.

Como invitados para representar la República Dominicana, fueron Avelino Stanley, para los bienes intangibles y yo, Simona Cappelli, para los monumentos. Avelino presentó el tema muy tocante sobre la situación penosa que sufren los grupos folklóricos de los Guloyas y los Congos, que a pesar de ser incluidos desde años entre los bienes inmateriales protegidos por la UNESCO, no reciben el apoyo prometido; yo, dicté el tema que me pidieron desde Italia, sobre el “Estado de conservación de la Ciudad Colonial de Santo Domingo” que resumo por un factor de espacio editorial y que se encuentra integral en el libro citado arriba. Mi conferencia ha sido acompañada por 300 diapositivas que han permitido a los participantes un recorrido visual de la zona colonial.

“Estado de conservación de la Ciudad Colonial de Santo Domingo”.  La actual Ciudad Colonial de Santo Domingo, desde su fundación ha sobrevivido a numerosos acontecimientos, causados por ciclones, terremotos, asedios, invasiones, carestías y conflictos tanto de orden económico como sociales. Desde de fines del siglo XIX, se han sumado las presiones que ejerce el desarrollo urbano y que son las causas de relevantes cambios fisonómicos.

En la actualidad, dentro de la muralla se custodian más de sesenta monumentos de interés histórico, que han sido los primeros edificios e instituciones del nuevo mundo: la Sede Episcopal, la Real Audiencia, el Cabildo, las primeras dos universidades, los conventos, los dos hospitales, la Casa de la Moneda, las viviendas, las primeras instalaciones militares y los muros de defensa.

Por todas estas primacías, en 1990, fue declarada por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad. Sin embargo, los edificios que deberían ser considerados de interés nacional y colocados  bajo la protección de Patrimonio dominicano, son muchos más.

Existen muchas casas de patio del siglo XVII y edificios de la época republicana comprendidas entre el período de finales de 1800, a inicios de 1900, que deberían ser protegidos y considerados monumentos de importancia relevante como los anteriores.

Aunque la ciudad conserva una buena parte del trazado y espíritu de la época de su fundador Nicolás de Ovando y es posible reconocer en las construcciones la influencia española e italiana, las transformaciones del entramado urbano y arquitectónico han sido muy abundantes. El aspecto actual, es de una falsa imitación de lo antiguo, con confusión en su estética original y, sobre todo, sin notoriedad visual de las acciones realizadas en las restauraciones empezadas en 1972. La sensación que da la zona colonial, principalmente en el turista extranjero, es desagradable.

Los datos de unas encuestas, demuestran que la ciudad es un lugar atractivo por su particular estilo arquitectónico, pero que muestra un espacio desordenado, sin huellas de la historia, con calles asfaltadas, malolientes, repletas de basura y desechos sólidos, peligrosas por los enormes huecos de las alcantarillas sin protección y los innumerables cables eléctricos que afectan la visión de las calles; las aceras están rotas o arregladas sin criterio estético con cemento; el ambiente es muy ruidoso y muy contaminado por el desenfrenado uso de plantas eléctricas que deben suplir la deficiencia en el suministro de electricidad, contribuye al caos el congestionado tráfico de vehículos; existe una alta presencia de perros callejeros y de personas sin hogar que deambulan por las calles o que viven en los rincones de las aceras.

Los vecinos y habitantes del centro histórico sufren, además, carencias por la ineficiencia del sistema de drenaje y del abastecimiento hídrico, así como por la propagación de plagas debido a moscas, palomas, ratones y cucarachas.

La zona colonial también está amenazada por lo obsoleto, tanto funcional como físico de algunos edificios históricos de finales del 1500, de los siglos XVII y XVIII. Muchos edificios están en completo abandono y deterioro, o utilizados como tiendas y viviendas de bajo costo, talleres de reparaciones, depósitos, o en mal estado de mantenimiento.

La ciudad está completamente sometida a la invasión de las algas verdes epilíticas, que por el clima y la falta de mantenimiento, presentan una elevada capacidad de reproducción y crecimiento. Estas algas colonizan los edificios con facilidad porque para eliminarlas no se utilizan biocidas específicos, sino cepillos de hierro que esparcen sus esporas sobre todas las superficies del entorno.

Arbustos, hierbas y especies leñosas, crecen con facilidad en los remates de los edificios, en los alvéolos y hoyos más profundos de las piedras, donde se crean importantes fracturas y desprendimiento de material lapídeo. Alrededor de los principales monumentos, las palomas, con sus excrementos, producen corrosiones y formación de bacterias y hongos.

Estos lugares están  sobre poblados, principalmente, porque hay comerciantes de estas zonas que ofrecen alimentos para atraer los turistas.

La alta presencia de cemento sobre los edificios coloniales causa graves daños a las estructuras originales, retención de humedad, eflorescencias salinas y perdida de revoques.

Los rincones de las fachadas están cubiertos por capas de polvo y de anhídridos que se forman por el alto tráfico de vehículos y por la emanación del monóxido de carbono, debido a los mismos y a las plantas eléctricas que funcionan con gasoil.

El monumento que más presenta este estado de degradación es la iglesia de Regina Angelorum, sobre todo en el portal este, que sufre un alto grado de corrosión por la acción del ácido sulfúrico que transforma la piedra en sulfato de calcio. Los bajorrelieves que complementan el friso, el tímpano y los capiteles, únicos ejemplos existentes, se están perdiendo por completo.

Los museos establecidos en estos edificios coloniales, por repercusión sufren todos estos problemas que se han citado. Las paredes externas influyen internamente las situaciones de degradación que presentan y que se acentúan más, por la falta de ventilación y de un cuidado específico.

Todos los museos de la ciudad colonial no son espacios aptos para conservar obras de arte. La iluminación y la ventilación son dadas por las ventanas constantemente abiertas; el intercambio externo/interno de temperatura y humedad relativa, de rayos ultravioletas, de esporas biológicas, de partículas atmosféricas, de contaminación carbónica, es facilitado sin control alguno de maquinarias específicas para la medición de estos elementos.

Los museos no reciben ninguna ayuda económica para conservar los edificios en que residen: Las escasas labores de mantenimiento, se actúan con las ganancias creadas por el exiguo turismo.

Patrimonio Monumental recibe pocas inversiones de dinero que utiliza para arreglar edificios ya en alto estado de deterioro. Estas instituciones solamente reciben del Estado el sueldo para el personal y el dinero para comprar material gastable.

Los inversionistas privados que restauran casas históricas, no deben cumplir ningún tipo de normativa de conservación, a pesar de que existe una vigilancia constituida por la gestión del Ayuntamiento y de Obras Pública, por instituciones, patronatos y oficinas de conservación del patrimonio monumental u organizaciones como ICOMOS, CARIMOS y UNESCO.

La única regla que se impone en la rehabilitación de estos edificios, es la de mantener las fachadas, sin averiguar el uso de los cromatismos, de las técnicas y de los materiales. Por consiguiente, se han perdido espacios y elementos arquitectónicos originales, en el afán por adaptar la vivienda al nuevo uso, que sigue las pautas y elecciones del gusto personal del propietario.

Siempre debido a la falta de control por parte de las autoridades, en muchos patios privados se han elevado construcciones o edificios que no respetan físicamente la estructura original y estropean el entorno, cambiando el panorama y ofreciendo una visión de violento contraste arquitectónico.

Las aplicaciones de métodos y materiales no se efectúan de manera sensata, porque dificultan la posibilidad de ser retiradas en el momento conveniente: Pese a que existe un relativo conocimiento, ninguno se preocupa de sustituir  cemento  y acrílicos con materiales compatibles y reversibles.

Todo este contexto causa muchas dificultades para la conservación de los monumentos; restaurar en Santo Domingo es una tarea ardua, sea por la falta de documentos exhaustivos, sea por la utilización de materiales irreversibles, que por la falta de mantenimiento y de voluntad para actuar con conciencia y criterio. Estos problemas, asociados a la carencia de expertos restauradores y científicos, completan el cuadro de análisis de la situación.

Quién trabaja en el campo específico de la restauración, no es licenciado en esta carrera y presenta muchas carencias en el contexto de los conocimientos técnicos, científicos, filológicos y éticos de la conservación; quién se ocupa de labores de mantenimiento, no hace los esfuerzos necesarios para cumplir con juicio, criterio y rigurosidad profesional sus tareas.

Por eso, es normal encontrar: espesos depósitos de polvo sobre las obras museales, o pinceladas de pinturas acrílicas para paredes sobre tapices del 1500, u obras en delicado estado de desprendimiento dejadas a su destino por varios años, o plantas superiores ya adultas en las paredes de las ruinas e iglesias, o excrementos de palomas olvidados en los pisos, o herramientas oxidadas abandonadas en hoyos de los muros antiguos, o fogones encendidos en proximidad de paredes antiguas en áreas protegidas, o charcos de agua luego de la limpieza, o desaparición de objetos museales, o películas pictóricas al óleo carbonizadas y barnices de pinturas sobre tela alterados por los rayos directos de la luz, o frecuentes efectos bloom en los barnices, etc.

Soluciones

Se ha dado un gran paso con la implementación y puesta en marcha del Plan estratégico de revitalización integral de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, realizado en 2003 y que sólo ahora se está logrando poner en acción, luego de la oposición de varias instituciones que gestionan la ciudad colonial.

Es un plan muy cuidado bajo todos los aspectos urbanísticos de la ciudad, pero incompleto o poco claro en el contexto conservativo de la misma.

En su texto se mencionan algunas soluciones, como:“El acondicionamiento del Hospital Padre Billini” y “Que la planta flotante ubicada en el río Ozama se encargue de manera exclusiva a proporcionar energía a la zona colonial”.

Se opina que el hospital debería ser mudado, en cuanto ocupa un espacio de carácter monumental., además, siendo una dependencia del Estado, recibe pocas inversiones de dinero que tampoco son suficientes para cumplir a nivel sanitario. La estructura hospitalaria está influyendo de manera negativa en las iglesias del Carmen y de San Andrés.

La planta eléctrica de la zona, constituida por dos barcos flotantes, los cuales suman y acentúan aportes considerables al proceso de degradación ambiental y que por su cercanía a un sitio de Patrimonio Mundial, invalida su instalación en este lugar, no solamente por la contaminación, sino por la agresión visual que provoca al panorama y la distorsión que crea en el entorno.

Otras soluciones que el plan propone son: “Dejar las fachadas de los inmuebles tal cual están y hacer construcciones modernas detrás de estas”, que se contradice con “Se deben establecer regulaciones para no permitir construcciones modernas, sino de la época colonial”; y con “Se deben conservar las estructuras arquitectónicas de la época”.

Un factor clave que parece no haber sido considerado, es la aplicación de estas soluciones en conjunto a un Plan de Conservación y de Mantenimiento de los Monumentos, donde se pongan normativas sobre el uso propio de los materiales, de los criterios de restauración y remodelación, del cromatismo de las fachadas, de las obligaciones del propietario hacia el inmueble, etc.; porque, soluciones como: “Que se tome de referencia la experiencia de Cartagena de Indias para la revitalización de la Zona Colonial”, o “Crear un programa de concientización para rescatar la Ciudad Colonial”, o “Crear un programa con el banco comercial para financiar la restauración de las casas a unos intereses blandos”, o “Modernizar la zona colonial sin que pierda el valor histórico y el valor cultural”, o “Reglamentar las fachadas de los inmuebles”, o “Rescatar la imagen visual de la zona colonial”; tienen un grado de medición poco claro que pueden ser interpretadas en múltiples formas según la comodidad de quien las usufructúa.

Los escasos restos antiguos que determinan la historia de este país, se están perdiendo lentamente por intervenciones equivocadas y por descuido debido a la total ignorancia o por falta de interés por la limitada ganancia económica o el antagonismo que se crea internamente a la profesión. El resultado es que si no se resuelve prontamente esta situación, la próxima etapa será mirar con impotencia los daños irreversibles en la zona colonial de la ciudad de Santo Domingo.

En síntesis

Algunos daños

Catedral Portal norte-polvo y monóxido de carbono por falta de mantenimiento (en la foto).  La zona colonial en su totalidad necesita una restauración conservativa, con materiales compatibles e irreversibles, que le devuelva sus formas y pátinas del pasado y una constante intervención de mantenimiento para moderar su degradación. Es de vital importancia la formación de recursos humanos calificados, la preparación de los técnicos y ayudantes con formación académica, una formación continua de búsqueda científica y tecnológica unidas a la experimentación, y sobre todo un mayor control y monitoreo de las intervenciones.

Las fachadas que por la ley dominicana deben ser respetadas, no están protegidas bajo normativas de conservación. En su rehabilitación, no existe ningún tipo de obligación al uso de materiales específicos que sean compatibles con la contextura antigua y, sobre todo, no se verifica el uso de materiales reversibles; por el contrario, nadie se preocupa por el alto empleo de cemento gris y blanco y por el empleo de pinturas acrílicas o a base de aceite que se adoptan para finalizar los exteriores, que no permiten la transpiración de las paredes y causan condensaciones de humedad en la capilaridad de la estructura.

Fuente: HOY

http://www.hoy.com.do/areito/2009/10/17/298088/SOS-Zona-Colonial-en-peligro-de-muerte


A Talking Head Dreams of a Perfect City

Septiembre 22, 2009

Osaka’s robot-run parking lots mixed with the Minneapolis lakefront; a musician’s fantasy metropolis

[CITY]
National Geographic Stock

New Orleans on a rainy day.

There’s an old joke that you know you’re in heaven if the cooks are Italian and the engineering is German. If it’s the other way around you’re in hell. In an attempt to conjure up a perfect city, I imagine a place that is a mash-up of the best qualities of a host of cities. The permutations are endless. Maybe I’d take the nightlife of New York in a setting like Sydney’s with bars like those in Barcelona and cuisine from Singapore served in outdoor restaurants like those in Mexico City. Or I could layer the sense of humor in Spain over the civic accommodation and elegance of Kyoto. Of course, it’s not really possible to cherry pick like this—mainly because a city’s qualities cannot thrive out of context. A place’s cuisine and architecture and language are all somehow interwoven. But one can dream.

[CITY] Natalie Kuhn

The author in Budapest.

video 

David Byrne’s Bike Racks

2:58

To express his love of bicycling, former Talking Heads frontman David Byrne designed a series of inventive Bike Racks to be installed around New York. (Originally published July 2008)

As someone who has used a bicycle to get around New York for about 30 years I’ve watched the city—mainly Manhattan, where I live—change for better and for worse. During this time I started to take a full-size folding bike with me when I traveled so I got to experience other cities as a cyclist as well. Seeing cities from on top of a bike is both pleasurable and instructive. On a bike one sees a lot more than from a freeway, and often it’s just as fast as car traffic in many towns.

A “livable city” means vastly different things for many people. In Hong Kong it might mean that your family is in a comfortable apartment while you play in the exciting mercantile world in a glass tower overlooking the harbor. In Dallas livability might mean that you live near an expressway that isn’t jammed up, at least not all the time, and your car runs most days. For some it might mean super fast Wi-Fi, the possibility of lucky and lucrative business opportunities and plenty of strip clubs. If that’s what rocks your boat then try Houston, though to me that city, oil money made physically manifest, is my worst nightmare.

Here are some things that make a city livable for me:

Size

A city can’t be too small. Size guarantees anonymity—if you make an embarrassing mistake in a large city, and it’s not on the cover of the Post, you can probably try again. The generous attitude towards failure that big cities afford is invaluable—it’s how things get created. In a small town everyone knows about your failures, so you are more careful about what you might attempt. Every time I visit San Francisco I ask out loud “Why don’t I live here? Why do I choose to live in a place that is harder, tougher and, well, not as beautiful?” The locals often reply, “You don’t want to live here. It looks like a city, but it’s really a small village. Everyone knows what you’re doing” Oh, OK. If you say so. It’s still beautiful.

Density

If a city doesn’t have sufficient density, as in L.A., then strange things happen. It’s human nature for us to look at one another— we’re social animals after all. But when the urban situation causes the distance between us to increase and our interactions to be less frequent we have to use novel means to attract attention: big hair, skimpy clothes and plastic surgery. We become walking billboards.

Sensibility and attitude

New Yorkers are viewed as being tough as nails, no-nonsense but with hearts of gold—or maybe just gold-plated. This might not be the sensibility I would choose if I had a choice. The people of Glasgow, where most of my relatives live, are working class, blunt and free of pretenses. (They see their sister city Edinburgh as putting on airs). Their sense of humor can be scathing, though I find it hilarious. There’s a wicked sense of humor associated with Berlin as well—Ernst Lubitsch, Billy Wilder and Helmut Newton all shared this dark and sometimes transgressive sensibility. New Orleans is a city where people make eye contact. There’s a more open sensuality there as well. I’d take that in my perfect city, minus some of the other aspects of that town, such as its tragic poverty, corruption, and crime.

Rush hour at a Tokyo subway station.

CITY

Security

Travelers return from Japan with tales of someone having left their phone or bag on the subway or even on the street and then returning to find the phone or bag exactly where they left it, sometimes the next day. I’d like to live in a city where the citizens trust one another that much- though I suspect that’s the result of Japan being a more or less homogenized society, which has its drawbacks as well. But security can exist in the West. For example in parts of New York’s West Village, as author Jane Jacobs pointed out, the streets are rarely abandoned and there are almost always some locals hanging out, so everyone sees a little bit of what’s going on. The community has eyes and ears, and everyone behaves accordingly. In my perfect city I’d feel that sense of neighborliness—that people weren’t in my business, but that I would be a familiar sight, as they would be to me.

Chaos and danger

To some, security means rigid order and strict rules. I do believe we do need some laws and rules to guide and reign us in a bit, and I don’t just mean traffic lights and pooper scooper mandates. But there’s a certain attractiveness to New Orleans, Mexico City or Naples—where you get the sense that though some order exists, it’s an order of a fluid and flexible nature. Sometimes too flexible, but a little bit of that sense of excitement and possibility is something I’d wish for in a city. A little touch of chaos and danger makes a city sexy.

Human scale

Scale is important. In London people hang out in Soho, Covent Garden, Mayfair and other areas of mostly low buildings packed closely together. The City (their financial district), like the downtown in many American cities, is full of tall offices and it empties out at night. It isn’t that bustling in the daytime either. Some sort of compromise might be more ideal—the tall towers mixed in with the modest-sized shops and restaurants.

Parking

To be honest, available parking doesn’t matter to me. Parking lots and structures are dead real estate—they bring no life into a city and I’d be happy if there were a lot fewer of them in New York. It would be a pain in the neck for a lot of drivers, but unless they can be hidden underground, as they are often in Japan, lots and parking structures are simply dead zones, which hurt the businesses around them. In Japan parking structures are skinny, no wider than a large car, and a robotic system files the cars away. The Italian cities of Florence, Modena, Ferrara, where parking is pretty much relegated to the fringes of the town, are vibrant, though their appeal to pedestrians has turned some of them into tourist hubs.

Berlin’s Unter den Linden.

CITY

Boulevards

If boulevards aren’t too wide, like 9 de Julio in Buenos Aires, they can serve to break the monotonous pattern of streets and blocks, let sunlight in, and function as a landmark (so you know where you are). And if they are lined with trees and beautiful buildings of different types, they can even be pleasant. Park Avenue, Manhattan’s widest boulevard, doesn’t cut it. The green in the middle is lovely but inaccessible, and the endless sameness of giant apartment or office buildings with little else to break the rhythm inspires the eye and mind to glaze over. Berlin has some great boulevards. Karl Marx Allee, a massive boulevard in former East Germany, has outdoor cafes, wide sidewalks and weird Soviet era fountains and movie theaters. It threatens to go beyond a comfortable scale, but the business in the little shops along the street helps hold that in check.

Mixed use

This is a Jane Jacobs phrase. A perfect city is where different things are going on, relatively close to each other, at different times of the day. A city isn’t a strip of hotels and restaurants on a glorious beach; it’s a place where there are restaurants and hotels, but also little stores, fashion boutiques, schools, houses, offices, temples and banks. The healthy neighborhood doesn’t empty out at 6 p.m., as most of downtown L.A. does. In my perfect city there would always be something going on nearby.

Revelers at Tennants Bar in Glasgow.

CITY

Public spaces

In my perfect city there are ample public spaces—parks (not just vacant land, but common areas that people pass through and use), plazas (not just slabs in front of corporate towers) and, if possible, public access to the waterfront (if there is one). We don’t necessarily need massive acreage in our parks. Bigger is not always better, but we do need periodic breaks from buildings. Industry abandoned the waterfronts over previous decades, and as the docks and the industry that went with them moved elsewhere our cities have begun to reclaim these areas—river walks (look how many people use Manhattan’s Hudson River paths!), lakefronts (the beautiful Minneapolis lakefront paths eventually lead all the way to the Mississippi!), beaches and seashores. In some seaside towns there is no public access to the sea, which to me seems a self-injuring situation. In my perfect city there would be public access to all these areas.

The perfect city isn’t static. It’s evolving and ever changing, and its laws and structure allow that to happen. Neighborhoods change, clubs close and others open, yuppies move in and move out—as long as there is a mix of some sort, then business districts and neighborhoods stay healthy even if they’re not what they once were. My perfect city isn’t fixed, it doesn’t actually exist, and I like it that way.

—David Byrne is a musician and founding member of the band Talking Heads. His book “Bicycle Diaries” will be published by Viking next week.
David Byrne’s Perfect City – WSJ.com

THE WALL STREET JOURNAL


Archivos de Arquitectura Antillana 034 y Corrientes Cruzadas: Arquitectura Moderna en América Latina y el Caribe

Septiembre 17, 2009

La Industria de la Vivienda ante el Mercado Emergente de la Arquitectura Verde

Septiembre 8, 2009

A nivel mundial, el 45% de la energía primaria es utilizada en edificios. A pesar de que son cinco países desarrollados los responsables en primera instancia de este consumo, es impactante saber que, mientras estos países activamente desarrollan programas para estabilizar el problema, los países en vías de desarrollo incrementan su tajada del pastel a un punto en que a finales del 2020 igualarán y posiblemente sobrepasarán a los países desarrollados en la responsabilidad del calentamiento global por las emisiones de carbono.

En una sociedad tan dependiente del automóvil como la nuestra es bastante lógico considerar que los vehículos son los principales culpables del deterioro ambiental del hábitat. Sin embargo, solo en la creación de gases invernaderos, la transportación en EU es responsable del 27% de las emisiones de carbón, mientras las actividades derivadas de la vida domestica son responsables del 34% del impacto del consumo humano sobre el calentamiento global. Cuando a esto sumamos el consumo de energía, representando un 36% y el impacto sobre el agua potable, representando un 25%, podríamos concluir que las viviendas norteamericanas, igual que las nuestras, son indetenibles máquinas de consumo. Es de todos conocidos el alto impacto que los proyectos de vivienda están teniendo sobre los recursos agrícolas y naturales en la perieria de nuestras ciudades.

La industria local de la construcción está llena de productos y materia prima indefinidos: sabemos poco de cómo o de qué están hechos, y mucho menos tenemos opciones para elegir más allá de su costo o disponibilidad. La globalización y sobre todo el establecimiento de tratados comerciales en curso, han provocado que una gran gama de materiales de construcción y productos de terminación mercadeados como ecológicos estén en estos momentos a la disposición del público en general. Sin embargo, el uso de estos materiales no garantiza una emisión menor de gases invernaderos o un ahorro sustancial de energía o agua potable, si no se sustentan en su adaptación al medio y los recursos locales. Pero sobre todo si no forman parte de un sistema holístico e integral sustentado en una práctica que mínimamente cumpla con standards y normas específicas que reduzcan el impacto negativo de las edificaciones y de sus ocupantes sobre el medio ambiente.

El objetivo principal de esta investigación es promover la transformación de la industria de la construcción hacia practicas mas sostenibles. El análisis de la investigación estará sustentado en tres documentos básicos:

A) Un análisis de tendencias de uso de suelo urbano en proyectos de viviendas periféricos en Santo Domingo.

B) La elaboración de una guía de procedimientos de construcción y gestión, inspirada en el sistema LEED, pero adaptada al medio local.

C) La elaboración de un catálogo de materiales de uso local, que defina sus propiedades compositivas, atributos ambientales y usos inadecuados.

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Esta Investigación ha sido financiada por los Fondos Concursables de Investigación de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra.

Los documentos pueden ser consultados en la página web:

http://www.recua.org

La presentación de los resultados se hará pública el Jueves 10 de septiembre del 2009 a las 5 de la tarde, en la Escuela de Arquitectura de la PUCMM, Recinto Santo Tomás de Aquino, 7ma Planta.


Project H in DR: Learning Landscape

Agosto 16, 2009

Facilitadores: Arquitectos María del Pilar Portela y Gabriel Gómez

Hora de inicio:
El lunes, 17 de agosto de 2009 a las 8:00

Hora de finalización:
El jueves, 20 de agosto de 2009 a las 12:00
Lugar:
Escuela María Auxiliadora en Mao, Valverde


Dirección de correo electrónico:
info@projecthdesign.com

Iniciativas para la sociedad.

La Escuela Maria Auxiliadora está localizada en Valverde, Mao (República Dominicana)

. Preescolar hasta 5to. grado de primaria.
. 11 aulas, 16 profesores y 325 alumnos (de los cuales hay 150 en la mañana y 175 en las tardes)

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LEARNING LANDSCAPE:

Un sistema -patio de recreo- para el aprendizaje activo de las matemáticas.

Desarrollado por un equipo de diseñadores industriales de la coalición de diseño sin fines de lucro Project H Design, Learning Landscape es un sistema escalable basado en una cuadrícula para el aprendizaje de matemáticas a niños de educación primaria.

La cuadrícula espacial pretende combinar actividades de movimiento y competencia, con estudios matemáticos, proporcionando un esquema de aula al aire libre para el aprendizaje divertido y comprometido.
Porque la matemática es universal, Learning Landscape puede ser adaptado para el uso en cualquier país y puede ser ajustado a una gama de niveles de destreza.

Los diseñadores concibieron juegos basados en las matemáticas para ser jugados en un una red cuadrada, que puede ser construida en una configuración de un 4×4 o 5×5, dependiendo de las limitaciones de número de estudiantes y espacio disponible.

La cuadrícula es construida utilizando neumáticos recuperados que marcan los puntos de la misma, dispuestos dentro de un cajón de arena de aproximadamente 25 pies cuadrados. Para jugar, los números se escriben directamente en los neumáticos con tiza. Los neumáticos también pueden ser usados como mobiliario de un aula al exterior al ser agrupados con un sistema de bancos integrados.

Los juegos enseñan conceptos: incluyendo adición, sustracción, multiplicación y división, como también, razonamiento espacial y lógico a través de la competición individual o basada en grupos.

Hasta la fecha de hoy, los Learning Landscapes han sido construidos en la Escuela Kutamba para Huérfanos con SIDA en Uganda y para cuatro escuelas elementarias en el Distrito de Bertie County School en Carolina del Norte. En ambas localizaciones, los profesores han adaptado los juegos para otros temas en materia, incluyendo ciencias, geografía y vocabulario. Las escuelas de Bertie County, además han utilizado el Learning Landscape como una herramienta de evaluación para pruebas estándares a nivel nacional y de estado.

Learning Landscape, como una herramienta educativa, es tanto adaptable universalmente como específica en un contexto, lo que la hace funcional en una escala global y en implementaciones variables. Project H ha continuado la adaptación del sistema, trabajando con una firma de diseño basada en Palo Alto para desarrollar una versión de venta disponible para profesores y una versión de sobremesa para utilizar dentro de a casa. Construcciones futuras de de los patios de juego permanentes están planificados para la República Dominicana y California.

Para más información por favor visite www.projecthdesign.com, o para preguntas y solicitud de prensa por favor envíennos un email a:

info@projecthdesign.com

Si deseas colaborar, al entrar en la web, puedes hacer tus donaciones siguiendo directamente el siguiente link:

http://www.projecthdesign.org/projects/learninglandscapes.html


Tatiana Bilbao

Agosto 14, 2009


/foto:Laura Jiménez

Con un estilo horizontal y abierto a las ideas de sus colaboradores, Bilbao se ha convertido en una de las arquitectas más destacadas de su generación. Ha desarrollado proyectos en China, construye el jardín botánico de Culiacán, proyecta una casa en Monterrey, dicta una conferencia en Mallorca.

Ayer perdió el primer avión de su vida.

Algo pasó con el despertador, así que mañana tendrá que reponer sus citas en Culiacán. Allí está construyendo el Jardín Botánico, un edificio biotecnológico, y el Instituto Sinaloense de la Cultura. Proyectos que, junto a la Sala de Exposiciones que construyó en la ciudad china de Jinhua, prometen volverse emblemáticos de su obra. Regresará por la tarde al DF, arreglará unos cuantos pendientes en la oficina y enseguida se trasladará de nuevo al aeropuerto (operación con alto grado de dificultad para un viernes capitalino). Volará por la noche a España, a Bilbao para ser precisos —la ciudad de su abuelo, arquitecto exiliado por la guerra civil española—, donde pasará un par de días en una reunión familiar. De allí brincará a Mallorca, donde dará unas conferencias, para después partir a Suiza, donde visitará la feria de Art Basel en compañía de Jacques Herzog. ¿Se le olvida algo?

“Has venido en un ‘Día Tatiana’”, me dice con una generosa sonrisa en esta calurosa mañana de junio. Vestida con una holgada blusa y unos ajustados pantalones en color negro, Tatiana Bilbao por momentos parece salida de un cuadro de Edward Hooper. Su pelo claro y sus ojos pequeños apenas están resaltados por una delicada sombra púrpura. A sus 36 años ha dejado de ser una de las jóvenes promesas de la arquitectura mexicana.

Tiene su oficina en el tercer piso de un sencillo edificio en el Paseo de la Reforma, en la colonia Juárez de la ciudad de México. Del otro lado de la avenida, en la colonia Cuauhtémoc, fue donde Tatiana y Catia —su única hermana— crecieron dedicándose a la gimnasia olímpica, echando marometas y utilizando cualquier superficie como viga de equilibrio.

Encuentro un despacho repleto de gente joven, repartida a lo largo y ancho de cuatro largos y generosos escritorios. Hay papeles y planos por todas partes, tazas de café, trastes sucios y maquetas hasta en el techo. No exagero: a alguien se le ocurrió pegar bocabajo el proyecto que presentaron (y que no ganó) al concurso para el Arco Bicentenario.

Entre estos veinticuatro arquitectos, la mayoría son mexicanos; el resto proviene de Alemania, España, Estados Unidos, Francia y Portugal. Han llegado por aventura y se han quedado gracias a la libertad creativa que aquí encuentran. “Tuve mucha suerte con este despacho”, dice el francés Ludwig Godefroy, de 30 años, frente a su computadora.

Antes de venir a México trabajó en Rotterdam, ciudad industrial holandesa de 600 mil habitantes, hasta que el frío y el aburrimiento lo hicieron buscar nuevos aires. Comparando esta oficina con otras en las que ha estado, encuentra una diferencia muy clara:

—Cuando llegué me dieron una responsabilidad.

Se refiere a que, en cuanto desempacó, le comisionaron un proyecto de un centro cultural. Casi enseguida Tatiana le llamó por teléfono para decirle que tenía que ponerse en contacto con el ingeniero estructurista. “¿En serio?”, contestó él, pues aún no hablaba español.

Godefroy reconoce que esto jamás le hubiera ocurrido en Francia:

—Lo que más me impresiona de ella [Bilbao] es su poder de convencimiento. Tiene un talento especial para comunicar. De entre todos los arquitectos de su generación es la que tiene el despacho más numeroso. Tatiana tiene el talento para convencer, vender y animar la máquina. Es como la gasolina.

La oficina de Tatiana Bilbao responde a un esquema horizontal, algo que favorece la comunicación y el desarrollo profesional de sus integrantes. Está dividida en tres células de trabajo, según el tipo de proyectos: obra pública y gran escala; habitacionales; culturales y concursos. Dependiendo del proyecto, a Tatiana le gusta trabajar también con artistas, paisajistas, botánicos, filósofos. Es una convencida de que la arquitectura hoy en día es multidisciplinaria y global.

Francisco Solórzano, guanajuatense de 32 años, es uno de los tres jefes de célula. Uno de sus primeros encargos cuando llegó al despacho hace un par de años fue el pabellón de México en la Expo Zaragoza 2008, dedicada al tema del agua. Él recalca el hecho de que Bilbao se esté abriendo camino en un negocio netamente de hombres: “El de la arquitectura es un medio muy difícil y muy egoísta en donde te meten el pie a cada momento, pero la generación a la que pertenece Tatiana me encanta, ya que se ha convertido en un gran colectivo de oficinas privadas”.

Aunque el feminismo no parece interesarle demasiado, hay que decir que sus logros se inscriben en un contexto dominado por hombres y que ciertos ámbitos, como el de la construcción, son injuriosamente machistas. “En una realidad en la cual las escuelas y carreras de arquitectura tienen más mujeres que hombres, pero no así en la vida profesional, donde el gremio es mayoritariamente masculino y ellas sólo constituyen 2 por ciento, Tatiana Bilbao es una excepción que brilla junto a otras pocas mujeres arquitectas”, escribe Alina Amozurrutia en su libro 101 mujeres en la historia de México, publicado por la editorial Grijalbo.

“Los arquitectos no somos nada bohemios”, me asegura Tatiana. Esto viene a cuento porque cuando el diario El Universal la entrevistó hace un par de años, confesó que los arquitectos en sí tienen una vida personal muy sacrificada y que en el caso de la mujer ésta se vuelve más difícil.


Sala de exhibiciones, Parque Arquitectónico de Jinhua, China.
Construido entre 2004 y 2006, este proyecto catapultó al despacho de Tatiana Bilbao al plano internacional. Se trata de un serpenteante edificio de dos niveles y 1,450 metros cuadrados, reinterpretación de un jardín chino y de la propia e irregular topografía del lugar. Los visitantes de este parque pueden disfrutar de la experiencia de otros nueve edificios de destacados despachos internacionales como Herzog & De Meuron y HHF Architekten.


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Tatiana Bilbao Spamer vive con un pie en el avión.

Tan sólo en 2008 pasó seis meses fuera de la oficina, según cuentan sus allegados. Un precio que le encanta pagar, pues viajar siempre le ha gustado, desde que sus padres, profesores físico-matemáticos (fundadores del Colegio Bilbao de la ciudad de México), llevaban a sus gimnásticas hijas a recorrer el país.

En 2007, la revista neoyorquina Architectural Record eligió a su despacho como uno de los diez más vanguardistas del año. En esta publicación, Bilbao es presentada como una defensora urbana. “Nuestra generación está teniendo un montón de oportunidades para construir proyectos de gran escala con gente que está interesada en la arquitectura”, declaró a Architectural Record. “Pero no estamos trabajando con el gobierno en nada”.

La revista estadunidense destaca, sobre todo, uno de sus proyectos: la Sala de Exposiciones que hizo para el Parque Arquitectónico de Jinhua, inspirado en la experiencia de recorrer un jardín chino.

De acuerdo con Architectural Record, esta obra —que tiene como material principal el concreto y un gusto por las organizaciones espaciales trianguladas— refleja los principales intereses de Bilbao. Muy llamativa resultó la manera en que la mexicana integró el edificio con el paisaje, a través  del diseño de un complejo circuito de varios niveles.

Russell Fortmeyer, autor del texto, habla de “las teorías de la circulación” de Tatiana Bilbao. Aunque no explica a qué se refieren dichas teorías, parece que esta mexicana que vive a mil por hora no sólo las ha formulado, sino que su despacho y su vida se rigen por ellas.

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Su hermana Catia —administradora del despacho— conduce su auto hacia Polanco, mientras Tatiana manda mensajes por el teléfono celular en el asiento del copiloto. No hay demasiado tráfico, el día es soleado y la zona por la que circulamos tiene su encanto. Sin embargo, la ciudad de México no deja de ser una ciudad altamente conflictiva, capital de una nación urgida de mejores políticas de planeación urbana.

—Nadie tiene la convicción en serio por mejorar la ciudad, sino que la usan como trampolín político—, dice Tatiana.
En 1998, recién egresada de la Universidad Iberoamericana, Tatiana trabajó como asesora en la Secretaría de Desarrollo y Vivienda del Gobierno del Distrito Federal. La experiencia le resultó decepcionante. Pero le sirvió tanto como haber estudiado una maestría en realidad nacional.

Sobre la situación de violencia que vive el país, dice:

—Tenemos la culpa. Lo hemos permitido y no lo hemos denunciado. En España, cuando ETA mata a dos personas, 18 millones salen a protestar. Y aquí, con todos los secuestros y el narco, no pasa nada. Creo que deberíamos todos de estar hablando de un tema: seguridad. La seguridad afecta todo.

Considera que su amigo Derek Dellekamp es el mejor arquitecto de su generación. Con un estilo de trabajo radicalmente diferente al suyo, Bilbao refiere que el despacho de Dellekamp maneja pocos proyectos al mismo tiempo. Uno que le llama la atención es el de unas casas de interés social en Tlacolula, Oaxaca.

Sabedora de que en México existe un monopolio de desarrolladores de vivienda popular, se dice a la espera de su oportunidad para incursionar en este tipo de proyectos. “La arquitectura es muy poderosa, pues puede dar calidad de vida o quitarla”, dijo en otra ocasión al portal de arquitectura Casa México.

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Una clave de su éxito se debe al arte de tocar puertas.

—Eso se lo aprendí a Fernando —confiesa, mientras comemos en un restaurante de mariscos de la colonia Roma. Se refiere al arquitecto Fernando Romero, su ex socio, con quien formó en 1999 el Laboratorio Ciudad de México (LCM), un espacio de experimentación para dos recién egresados con muchas ganas de cambiar la ciudad desde el entorno privado. Prácticamente sin experiencia (y sin clientes), Bilbao y Romero se dedicaron a tocar puertas, al mismo tiempo que imaginaban desaforados proyectos, como el de una casa en la Luna.

Un día se les ocurrió hacerle una visita a Gabriel Orozco. Estaban interesados en la obra del artista mexicano y sabían lo importante que era para él la figura del círculo, así que le diseñaron una casa en forma de huevo. Y fueron a tocarle. Orozco vio el proyecto, se rió y volvió a cerrar la puerta. Sin embargo, cinco años después, Orozco se presentó en el recién creado despacho de Bilbao. Bajo el brazo llevaba unos dibujitos para que le construyeran una casa en la playa.

Como Bilbao y Romero seguían teniendo todo el tiempo del mundo, se les ocurrió también organizar conferencias. “¿A qué arquitectos internacionales nos gustaría invitar?”, se preguntaron. Sin ponerse límites decidieron que a los suizos Jacques Herzog y Pierre De Meuron, ganadores del premio Pritzker (el premio más importante del mundo a la trayectoria de un arquitecto).

De Meuron se excusó, pero a Herzog sí le latió dejar su apacible y aburrida aldea (Basilea) y darse una vuelta con su esposa y su hija pequeña por el caos del DF. Se la pasó de maravilla. Y, golpe de suerte, los proyectos de Tatiana Bilbao le gustaron. Esto se ha traducido en invitaciones a proyectos como el Ordos 100, en la provincia de Mongolia, China. Se trata de un desarrollo de cien viviendas de carácter experimental y popular, en el que también participan otros ocho jóvenes despachos mexicanos: At 103, Dellekamp Arquitectos, Frente Arquitectura, Frida Escobedo, Javier Sánchez, Productora, Rojkind Arquitectos y Taller Territorial de México


Roca Blanca, Puerto Escondido, México
Pieza del artista mexicano Gabriel Orozco, cuyo proyecto ejecutivo corrió a cargo de Tatiana Bilbao, entre 2006 y 2007. Inspirada en el observatorio astronómico hindú de Jantar Mantar edificado en el siglo XVIII, se trata de una casa de descanso para el propio Orozco y su familia, construido por personas de la comunidad de Roca Blanca, Oaxaca.


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Por la tarde, y de regreso en su oficina, Bilbao sostiene varias reuniones exprés con sus diferentes células de trabajo. En una esquina donde el sol cae con todo a través de unos amplios ventanales, Tatiana le da vueltas a la maqueta del proyecto del Centro de Espectáculos de Irapuato, conocido también como el Palenque. Se trata de un edificio que tiene similitudes formales con Los Guachimontones, pirámides circulares del occidente de México. Algo no le convence y se detiene a revisarlo, mete su pluma por una rendija de la maqueta mientras comenta el asunto con Judit Ferrando, una tozuda catalana que desde que llegó a México hace un par de años, tuvo claro que quería trabajar en el despacho de una mujer.

Bilbao, cuyos edificios se caracterizan por una honestidad en el uso de materiales siempre al servicio de la estructura, es devota de las maquetas y de todo aquello que pueda hacerse “con piedra, papel y tijeras”.

Entrevistada en 2005, cuando la revista Obras del Grupo Editorial Expansión, la nombró una de las diez promesas de la arquitectura mexicana, Tatiana definió de esta forma su quehacer: “El espacio en sí es la herramienta de trabajo, mientras que el programa arquitectónico define al edificio. En concreto: la oficina analiza el programa de acuerdo con el sitio y el usuario, y genera una respuesta específica para cada espacio”.

¿Se puede hablar de un estilo que defina la arquitectura de Tatiana Bilbao?, le pregunté al francés Godefroy.

—No. En este despacho, yo no creo. Tatiana deja diseñar a varias personas. Creo que no está buscando ese tipo de arquitectura. Más bien está abierta a cualquier tipo de propuesta.

La cuenta regresiva del inminente viaje de Tatiana a Europa ha comenzado y eso significa que tiene que atender algunos aspectos de su persona, incluidos los estéticos. Así que la arquitecta se prepara para abandonar de nuevo la oficina, no sin antes tener una charla de pie con Thorsten Englert, el jefe de la célula de proyectos habitacionales.

Thorsten Englert, de 37 años, es un berlinés que llegó hace tres años, debido a la caída de la industria de la construcción en Europa. Está muy motivado por estar en México, un país con todo tipo de climas en donde, arquitectónicamente hablando, todo está por hacerse. Tiene un proyecto en Puerto Vallarta, “en la jungla”, como él dice. Pero la maqueta que me muestra es la de Casa Ventura. Será un edificio horizontal, a la manera de un mecano de pentágonos irregulares, sobre un terreno pedregoso frente al Cerro de la Silla en Monterrey. Al igual que el Jardín Botánico de Sinaloa y la Sala de Exposiciones de China, tiene trazas de volverse memorable.

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“Al final del día” es una frase que le gusta pronunciar a Tatiana Bilbao. Me doy cuenta de esto justamente cuando son casi las diez de la noche y me encuentro en la resplandeciente cocina de su curvilíneo departamento, uno de los primeros edificios que Mario Pani construyó en la década de los cuarenta. En comparación con su despacho, este lugar es orden y vacío, ideal para el aislamiento.

Bilbao se prepara una taza de chocolate con su novio, un conocido editor de libros de arte. Bebo un sorbo de té antes de preguntarle por su vida presente.“Me encanta mi vida”, dice. “Me gusta mucho lo que hago, me gusta mucho el ritmo que tiene. Lo dictamino yo, obviamente. Hay veces, como hoy, que acabo hecha pedazos, pero me gusta hacerlo. Al día siguiente lo vuelvo a hacer y al día siguiente. Lo hago porque me gusta. Estoy muy contenta y sorprendida de que yo esté haciendo esto”.

Cíclica, como aquellas misteriosas teorías de la circulación, Tatiana Bilbao tiene que correr a hacer la maleta. No hay tiempo que perder. Mañana será otro ‘Día Tatiana’. m.

FUENTE: MAGIS Universidad Jesuita de Guadalajara

Tatiana Bilbao. Retrato de una arquitecta global | .: ITESO | MAGIS | profesiones + innovación + cultura


A River Runs Under It

Julio 16, 2009


Yonkers Historical Society
Yonkers, N.Y., diverted the Saw Mill River through a giant underground flume in the 1920s. Now, inspired by other cities’ efforts to “daylight” such waterways, Yonkers is trying to unbury the river and create a greenway along its banks.

Many big cities and towns owe their existence to rivers, either because some waterway provided a transit route, water source, or hydro power for mills in the early days of industrialization. But many such communities proceeded to bury their rivers in the 20th century, both because the waters were sullied with pollution or sewage and to make room for housing, commercial buildings and — most of all — roads.

Over the last several decades, from Europe to North America and now Asia, there’s been a growing movement aimed at peeling back pavement and  “daylighting” buried waters.

I have a story running in The Times and International Herald Tribune on one of the most remarkable such transformations — the restoration of the  Cheonggyecheon in Seoul, South Korea. Through more than six centuries of settlement, the stream went from being a revered feature of the landscape to an open sewer to a buried, forgotten storm drain and now to a three-mile corridor of burbling waters, milling carp, strolling picnickers and relative quiet in one of the powerhouse metropolises of Asia. You can see a video report on that effort at the bottom of this post. The Seoul stream project was integrated with a parallel effort to take away highways and improve public transportation.

The story also discusses an ambitious effort to expose 1,900 feet of the  Saw Mill River, which runs under a stretch of shops and parking lots in downtown Yonkers, a city of 200,000 abutting the Bronx. The photograph above shows the giant flume built in the early the 1920’s to contain the river. From  San Antonio to Singapore, there are other examples.

A community’s relationship with its waterways is a reflection of its stage of development. Among other cities pursuing the restoration of buried or concrete-lined waterways are Vancouver, which once  had dozens of salmon spawning runs in streams within the city limits, and  Los Angeles.

A River Runs Under It – Dot Earth Blog – NYTimes.com


Bell Labs Back in Limbo

Julio 11, 2009

Saarinen’s famed corporate villa in need of rescue plan.



The Architect’s Newspaper


Brad Pitt’s “Make It Right” Unveils New Designs

Julio 3, 2009
By David Sokol
Today actor Brad Pitt’s organization Make It Right (MIR) released 14 new designs that will be among the 150 houses reconstructed in the Lower Ninth Ward of New Orleans in the wake of Hurricane Katrina. With this second round of schematics, MIR is offering residents the opportunity to rebuild affordable duplexes in addition to the single-family schemes introduced in 2007.

Elemental (A. Aravena)

“We always wanted to expand the design catalog, and doubles is a typology that’s used throughout New Orleans and the Lower Ninth Ward,” says MIR executive director Tom Darden. “It’s a demand we were eager to meet.” The duplexes are expected to house extended families as well as renters.

The duplexes were designed by 14 architecture firms, including eight that are new to the MIR program. The studios include: Atelier Hitoshi Abe, Bild Design, Billes, buildingstudio, BNIM, Constructs, Elemental, Gehry Partners, GRAFT, Kappe Architects, MVRDV, Pugh + Scarpa, Waggonner & Ball Architects, and William McDonough + Partners (a longtime consultant to MIR and responsible for its Cradle-to-Cradle criteria).

Most of the new designs feature pared-down geometries that harmonize with traditional regional expression. Exceptions, such as the schematics created by buildingstudio and Graft, another longtime friend of MIR, take on a sleeker appearance, while MVRDV’s splayed houses and the angular asymmetry of Pugh + Scarpa’s design are more exuberant. For the most part, the designs sport flexible floor plans, forge a close relationship with street life, and integrate outdoor and landscaped spaces with architecture.

Two examples from the group should break ground in mid-August.

Brad Pitt’s “Make It Right” Unveils New Designs| News | Architectural Record


Una Taza de Café que emite 82 gramos de CO2

Junio 24, 2009
  • Cada minuto se consumen en el mundo más de 8.000 tazas de café de Nespresso
  • Una sola de las plantas de la empresa suiza produce 4.800 millones de cápsulas al año

Por ALMUDENA MARTÍN (SOITU.ES)

Para tomarnos un café expreso como el de George Clooney se necesita: cultivar el grano, tostarlo, transportarlo, meterlo en dosis individuales, colocarla en la cafetera y finalmente tirar la cápsula a la basura. El resultado es un aromático café que cada minuto rellena 8.000 tazas en todo el mundo. Todo un éxito comercial con una importante contrapartida ambiental: cada una de estas tazas de café ha supuesto la emisión de 82 gramos de CO2, casi tanto como lo que contamina un coche tipo Smart a los 100 kilómetros.

Visto este “pequeño inconveniente”, la empresa suiza Nestle Expresso acaba de lanzar esta semana en Barcelona una estrategia para intentar mejorar su mala imagen ecológica. Aseguran que van a conseguir que el 80% del café que va dentro de las cápsulas proceda de explotaciones ecológicas (acreditadas por Rainforest Alliance) y que reducirán su huella de carbono en un 20% para 2013. No sabemos como acabarán estas promesas y si no se trata de una campaña más de marketing ‘verde’, pero lo cierto es que esta estrategia bautizada como ‘Ecolaboration‘ ha servido para desvelar algunos datos muy interesantes sobre lo que emite una simple taza de café.

Para llegar al dato de los 82 gramos de CO2 por taza, la compañía suiza afirma haber estudiado todo el ciclo de vida de su café: desde el cultivo, el transporte o el encapsulado. Por ejemplo: se ha determinado que una máquina Expresso de una oficina que esté encendida durante 12 horas consume 140Wh al día, lo que supone 30 kilogramos de dióxido de carbono equivalente al año.

En cuanto al cultivo del café, Nestle Expresso asegura que las emisiones de carbono varían mucho en función del uso de pesticidas y fertilizantes de los más 25.000 agricultores con los que trabaja. Si bien esta investigación no incluye la cantidad de agua utilizada, otros trabajos estiman que para producir una única taza de este oro negro se necesita hasta 140 litros de agua.

La gran diferencia entre este tipo de café expreso y otras fórmulas más tradicionales de hacer café —como la cafetera italiana— son las cápsulas. En este caso, el estudio de la empresa resalta que la fabricación de estas monodosis de aluminio genera una gran cantidad de emisiones, aunque se defiende alegando que gran parte de su producción procede de material reciclado. En cualquier caso, son millones y millones las cápsulas que se distribuyen por el mundo cada año. Este mismo mes de junio se ha inaugurado en Avenches (Suiza) una nueva planta de fabricación que producirá ella sola 4.800 millones de cápsulas al año. Si bien la elaboración de estas pequeñas cápsulas es un aspecto a tener en cuenta, no menos importante es el residuo que queda una vez que ya nos hemos preparado el café. Esto obliga a darle un tratamiento final a estas cápsulas ya usadas. En algunos países se han puesto en marcha puntos de recogida sólo para estas cápsulas.

Hoy en día el balance ecológico de una taza de estos cafés deja mucho que desear. Dentro de la estrategia Ecolaboration, la empresa suiza prevé medidas como incluir el apagado automático a sus cafeteras o reducir el porcentaje de aluminio de las cápsulas.

Tú que crees, ¿merece la pena crear un residuo nuevo cada vez que preparas una taza de café?

Una taza de café expreso que emite 82 gramos de CO 2 | soitu.es